Margarita Zavala: La clave es no tenerle miedo a la discapacidad

Margarita Zavala se ríe ante mi insistencia. Pero no quito el dedo del renglón: quiero saber cuál será el segundo paso que la administración de su esposo, Felipe Calderón, dará en pro de la integración de las personas con discapacidad. Cuándo será. Que ponga fecha.

Esta semana, en Los Pinos, se presentó el resultado de las cuatro mesas regionales de trabajo que el DIF, bajo su dirección, organizó —en Campeche, Nuevo León, Colima y Zacatecas— con personas con discapacidad y organizaciones que trabajan con ellos.

Ella dice que fue a todas ellas “sólo a escuchar”. Las propuestas fueron sistematizadas y presentadas impresas en un folleto del DIF con 41 páginas. Son 192 en todos los ámbitos: legislación y derechos, desarrollo social y familiar, desarrollo económico, salud, rehabilitación, asistencia y seguridad social, accesibilidad, y la de reflexión hacia la construcción de una nueva cultura de integración hacia personas con discapacidad y sus familias.

“Mi compromiso, si lo quieres escuchar, es seguir adelante. Ver en lo que pueda ayudar para impulsar una estrategia nacional para personas con discapacidad. Sí me comprometo a no soltar el tema y trabajar en que haya desde el DIF también un impulso hacia una política pública mucho más fuerte”.

Insisto. Cuándo.

“Yo espero que sea en los primeros meses de 2009. Estoy segura porque conocí al Presidente (ya) comprometido con este tema; siempre lo vi trabajar en esto. Aunque mediáticamente aparece en otros temas también relevantes, no le resta importancia”.

Una “estrategia nacional”, lo sabe, debe estar “a tiempo” para que pueda ser aplicada en este sexenio. Confía en que no requiere de mucho tiempo para hacerse después de las jornadas de reflexión:

“Muchas cosas sólo hay que trabajar a quién le toca qué. Quién asume qué y hasta dónde puede asumirlas. También es muy importante no prometer que todo se va a solucionar. Aquí nadie le pide a uno que le mientan”.

“También hay que integrar los esfuerzos que se han hecho. Infonavit ya tiene planos de vivienda (adaptada), por ejemplo. Falta empujar y coordinar, no por fuerza firmar, pero sí un compromiso claro: Salud va a estar por aquí; Educación por aquí y un esfuerzo de todos los gobernadores. Independientemente de que los partidos políticos tienen un trabajo fuerte”.

Zavala, abogada, comprende perfectamente que se debe ver a una persona con discapacidad como alguien sujeto de derechos humanos. Y no desde un punto de vista meramente asistencialista o médico, que contemple la rehabilitación y punto. Pero también insiste en que, para lograrlo, nadie puede solo. Insiste en que hay que tener cuidado en que no se vea a la rehabilitación como último paso.

“Si no va acompañada de inclusión, integración, derechos humanos, desarrollo económico y social, pierde en gran parte su sentido la rehabilitación. Son temas que han salido en la medida que a este país lo vamos cambiando y qué bueno, como la integración laboral. Es decir: si ya hemos creado habilidades, se mueven solos, bueno… ¿por qué no están trabajando?”.

Está consciente de que esto se puede dar sólo a través de políticas publicas interinstitucionales y transversales. Es partidaria de que la atención a las personas con discapacidad sobrepase el DIF y la Secretaría de Salud.

Nadie, dice en una metáfora, puede “soltar” la estafeta. Es optimista en que cada día hay más gobiernos de todos los niveles partidarios de la integración. Se dice segura de que son al menos 10% de la población. En este sentido, el DIF ya trabaja con el INEG para tener cifras confiables para el censo de 2010.

“Tener una cifra de 1.8% (de la población con discapacidad) es como no tenerla. Ni siquiera la decimos. Todos partimos de arriba de 10 millones. Tiene que darse, de manera natural, en el censo. También es importante trabajar con información. El encuestador también tiene que saber qué es una persona con discapacidad. Y culturalmente hay que dar pasos para cada vez sentirnos sin ningún problema de decir: sí tengo una discapacidad, o tengo un hijo que la tiene. Porque si eso es sujeto de marginación suelen contestar que no: no tengo ninguna discapacidad”.

Sentada en un sillón de su oficina, destaca que ha visto las cosas avanzar. Que valora mucho el compromiso de las ONG que están en el tema e incluso de mamás de hijos con discapacidad ya grandes que ahora sólo buscan ayudar a nuevas madres y padres.

Sabe que hay muchas barreras que hay que quitar. Primero, las estructurales y arquitectónicas. Pero también están las invisibles: la discriminación histórica, por ejemplo, fruto de una cultura que hay que cambiar.

Ella lo pone en práctica con sus hijos: María, Luis Felipe y Juan Pablo. Los lleva a talleres con niños con discapacidad; a visitar niños con sida. Ayuda mucho el hecho de que la escuela a la que van se prepara para la integración de niños con discapacidad y que tienen amigos con hermanos que la tienen.

“El lenguaje ayuda más a la inclusión de lo que nos imaginamos. Yo me fijo en ello como en sus preguntas. ‘¿Está enfermo?’… ‘No, tiene una discapacidad’. A una persona en silla de ruedas les digo: ‘Saluda a fulanito. ¡Punto!’.

Zavala dice que ella quiere meterse al tema de la prevención en bebés y mujeres embarazadas. Darle información a las madres de desarrollo infantil para que detecten problemas a tiempo y los trabajen. También que sepan que pueden exigirle al doctor que investigue qué tiene su hijo.

También en prevención en mujeres embarazadas. Hay cosas que se pueden detectar antes de nacer.

Le pregunto cómo manejará, con mayor prevención, el derecho por ley que tienen las mujeres a abortar si hay alguna malformación, o desperfecto genético, por ejemplo. Las cifras en este sentido crecen a nivel internacional.

“Muchas veces es un asunto de información y de no sentirse sola frente a una discapacidad. En la medida en que sintamos que son personas que tienen y tendrán los mismos derechos, que hay una sociedad que los recibe y un Estado que les pone las condiciones, siempre será mucho más sencillo para una mamá tenerlo, trabajar con él. Para la familia, también”.

Anochece. Se va a otro compromiso, pero al día siguiente habla por teléfono. Dice que se quedó pensando en el tema y que quiere reiterar una conclusión global: “Creo que la clave es que tenemos que aprender a no tenerle miedo a la discapacidad”.