Hazme reír y… ¡serás discriminador!

Sucedió el pasado domingo 17 de mayo, en el programa “Hazme reír y serás millonario”, que se transmite por el canal 2 de Televisa. La producción, hecha por los primos Santiago y Rubén Galindo, y conducida por Marco Antonio Regil es un concurso- reality show de talentos cómicos: actores ya conocidos participan en equipos con otros talentos desconocidos, y compiten entre ellos –con jueces de por medio—para ver quién hace el sketch más cómico.

Para ello, tienen diseñados, entre otros formatos, “La broma VIP” en la que a una persona conocida le hacen una broma. Cuento todo esto porque el domingo pasado, el sujeto de la broma muy pesada y discriminatoria fue un hombre llamado Samy, quien tiene una discapacidad intelectual moderada.

Usaron su discapacidad para hacerle creer que estaba siendo considerado para un casting en el que lo hicieron desvestirse, untar crema a las conductoras Galilea Montijo y Roxana Castellanos, quienes posaban en coquetos baby dolls, y hasta seguir las instrucciones de un perico de peluche que hablaba… Además promoviendo la imagen de la mujer como objeto de placer, como mercancía en venta, para acabarla de amolar.

Rafael Inclán, el primer juez que expresó su desacuerdo con la broma a Samy y la consideró una falta de respeto por sus “condiciones”, acabó también faltándole al respeto al decir que no era “normal” y llamarlo “accidente televisivo”. La mayoría de los demás jueces, que también defendieron el punto, no lo hicieron con suficiente fuerza… y todo ante el mismo Samy en el estudio. Se hizo polémica por unos días en programas de espectáculos. Aquí una nota que retoma la “broma” del programa NXClusiva:

Y otro video, donde Facundo, Adal Ramones, Marco Antonio Regil, Consuelo Duval y Manuel “El Flaco” Ibáñez, opinan sobre la broma y la polémica:

Como verán, la discusión se fue más hacia el uso –erróneo, por supuesto—de Rafael Inclán sobre si Samy era o no una persona “normal”, pero no hay poco de crítica –ya no se diga reflexión—sobre el uso, el abuso, de una persona con discapacidad intelectual en la “broma”. Es un tema, que, vaya, ni se discutió. Verán, en la entrevista que le hicieron a Samy después, él mismo dice que está dolido pero porque le dijeron que no era “normal”… Y él se defiende diciendo que maneja y se deja abrazar por Galilea Montijo.

La polémica ha seguido. También Tony Flores, comediante, quien tiene una hija con discapacidad, opinó, ya con más argumentos:

Me preocupa que esto haya sucedido, particularmente en Televisa, empresa que tan comprometida está con el Teletón, un movimiento que sin duda que ha dado visibilidad a las personas con discapacidad… se esté o no de acuerdo por lo que quieran con él. Me parece que es una llamada de atención hacia el Teletón y a todos los productores de Televisa que hayan aprendido tan poco en estos ya 11 años de transmitirlo al grado que duden sobre si lo que hicieron fue discriminatorio o no.

Pero lo que más me preocupa es la falta de mínima reflexión hacia lo que pasó. El uso de la “normalización” de una persona con discapacidad por la broma: es tan tan normal que nos burlamos y abusamos de él, como si la burla y el abuso fueran “normales”. El agravante es que quieren “normalizar” con un trato cruel y discriminatorio. Se burlan de la ingenuidad y falta de malicia de una persona –características comunes de una persona con discapacidad intelectual– a la que le cuesta trabajo adicional procesar adecuadamente toda la información.

Ya sé. Dirán que esto lleva años. Que Los Polivoces se burlaban de gente como Demis Rusos y José Feliciano; uno obeso, otro ciego. Que por lo general los medios de comunicación o las telenovelas plantean una discapacidad como un “castigo” para las villanas, como Catalina Creel, quien era tuerta. O no me acuerdo qué otro personaje, que perdía la vista. Que nadie quería a Rina porque tenía una joroba. Que la reinvidicación de Esmeralda –remake tras remake—era que recuperara la vista…

No se trata de atacar la libertad de expresión, sino de tener la sensibilidad necesaria para hacer comprender que la discriminación nos estorba para nuestra convivencia como sociedad. Que nos hace daño a todos, que por eso está prohibida en el mismo artículo 1 de la Constitución del país. Para que quede claro, transcribo su tercer párrafo:

“Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga como objeto anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas”

Podríamos decir que este “incidente” transmitido por televisión dice mucho de nosotros mismos como sociedad: nos pone ante un espejo y resalta nuestra ignorancia y pobreza con supuesto humor.

Se trata de decir que la discriminación no es normal, y que no debe ser aceptada como normal, como parte del paisaje. Que no podemos tener los ojos cerrados frente a situaciones en donde se discrimina, y además se difunde a cada hogar de México, pensando que no es motivo de alarma. Sólo para precisar, según el Código Penal del D.F., se trata de un delito. Está en el articulo 206, que establece una pena de uno a tres años de prisión y de 50 a 200 días de multa.

Cito a Denise Dresser durante la presentación de la “ Compilación de instrumentos jurídicos en materia de no discriminación”, hace casi un año:

“No podemos creer que no son problemas profundos que requieren soluciones urgentes, porque esos argumentos ignoran a millones de mexicanos forzados a vivir a la intemperie. Sin la protección de la ley, sin el paraguas de la igualdad, sin el cobertor de la ciudadanía, sin el arropo de los derechos civiles”.

Y  hay que decirlo porque esta realidad no agravia lo suficiente, no indigna lo suficiente. No produce los cambios necesarios y las reformas imprescindibles. Porque México vive la anormalidad como algo normal. Aunque nuestra normalidad sea la anormalidad en otros países con sistemas políticos y cultura social con reglas —escritas y no escritas— que dicen que las personas con discapacidad tienen derecho y razón de ser como todas las personas. Porque se trata de construir un país en donde las personas sin discapacidad tienen sus derechos y nada más, pero también nada menos.

A los medios de comunicación nos urge tener un compromiso real para respetar la dignidad de todas las personas, y hago énfasis en las personas con discapacidad. Tenemos la responsabilidad de no reafirmar prejuicios, estereotipos. Las televisoras por lo general se evaden del tema diciendo que ellos no son los encargados de educar, sino de divertir. Y que la gente se divierte así: burlándose de los demás, de los diferentes, de las personas con adicciones como el Changoleón… que así somos los mexicanos…

En fin, por todo eso hoy no me contentaré con presentar el caso y abrir el blog a debate. Al saber lo que sucedió en ese programa, le envié un correo a amigas y amigos involucrados en el tema de la discapacidad y del periodismo. Recibí muchas propuestas y sugerencias y, por lo pronto, esto es lo que propongo que hagamos (sí, todos). Creo que es un buen momento para impulsar cosas, crear conciencia.

1) Aquí hay una carta. Léanla. Circúlenla. Si están de acuerdo y quieren firmarla, por favor manden un correo a elmundod@gmail.com para incluir su firma… o háganlo a través de un foro que hoy se abrirá en www.eluniversal.com.mx

La haremos llegar a la producción de ese programa, a sus conductores, a directivos de Televisa, a los medios de comunicación. O bien mándenla ustedes por su cuenta –añadiendo y quitando lo que quieran, mandando un mensaje personal si así lo quieren– a los siguientes correos de la producción:

Santiago Galindo: sgalindo@televisa.com.mx

Rubén Galindo: su secretaria, Noemí Mancera, dice que a través de ella: nmanceraa@televisa.com.mx

Si se deciden por la anterior iniciativa, ojalá también manden una copia de su carta a elmundod@gmail.com

2) Como leerán en la carta, ya se pidió la intervención del Consejo Nacional para Prevenir la discriminación, quien tiene que seguir estos casos de oficio. Y bueno, daremos seguimiento.

3) Propondremos este programa para que gane el “antipremio” de un concurso llamado “Rostros de la discriminación Gilberto Rincón Gallardo”, sobre el cual pueden leer aquí.

El antipremio se explica así:

“Se otorgará, a propuesta de las organizaciones de la sociedad civil y/o público en general, una mención denominada Anti-premio, a las campañas publicitarias o a cualquier tipo de mensaje que en el que se perciban prácticas discriminatorias por cualquiera de los motivos que se señalan en la (…) convocatoria. Para calificar estas propuestas, el Jurado tomará en cuenta la intención explícita e implícita para reproducir y/o crear situaciones de discriminación a través de imágenes y/o mensajes. Las organizaciones de la sociedad civil y/o público en general podrán enviar hasta cinco propuestas de cualquier medio”.

Los invito, también, como público en general, a que propongan este mensaje para que gane el anti-premio.

4) La CDHDF se ofrece a dar una plática de no discriminación y derechos humanos a la producción y actores de “Hazme Reir…”. Creo que Galilea y Roxana hicieron la “broma” de buena fe, ignorando con ella que cayeron en discriminación. Es una buena oportunidad para sensibilizarlas al respecto, para explicarles porqué es un trato discriminatorio… Ojalá también otros productores de Televisa se animen a tomar la plática.

¿Se les ocurre algo más?

Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto…. Las cuentas de las tesoreras Aunque el proyecto de patrocinar rampas sigue en standby dado que aún no hay resultados del convenio Nuestras Realidades/DIF-DF como siempre, pongo en línea las cuentas de nuestras tesoreras, Claudia G. y Bellota. Al menos ganamos intereses semana tras semana. Aquí están la imagen de Bancanet y el estado de cuenta (Claudia cuenta que aunque lo pidió de manera electrónica, no le han hecho caso: ¿qué pasó con la campaña verde de Banamex?) También el resumen en Excel de Bellota …