Primera parte de Diccionario de la Política Mexicana

“Nada por aquí, nada por allá”. ¿Alberto Bazbaz concluye el caso Paulette? No, era marzo del 2008, y tomaba posesión como procurador del Estado de México. Prometió dar resultados “eficaces y oportunos”. (Foto: Archivo EL UNIVERSAL)

Hoy querido lector, lectora, le presento un breve diccionario —versión 3.0— de la Política Mexicana. De la A a la F, algunos términos de uso común y sus verdaderos significados.

Alianzas: recurso express para hacerse de un compañero de viaje al que luego —alguna de las partes— le dará las gracias una vez que concluya la travesía. Reconocimiento explícito de que uno no puede solo.

“Alianza Contranatura”: forma espontánea de disfrazar un temor y miedo naturales.

Albazo: forma cínica de denunciar que mi contraparte se me adelantó a romper un pacto, una norma legal o simplemente “me chamaqueó”.

Animal político: lo contrario del político animal.

Aplauso: en política, lenguaje corporal de la envidia. Entre políticos, forma sonora de decirse unos a otros, “¡te odio, pero disimulo!”.

Bazbazear: acción de declarar que uno está seguro de algo para contradecirse horas o días después, sobre todo en investigaciones judiciales abiertas.

Blindar: además de cobertura de protección, acción de protección para evadir cualquier acción latosa como la justicia o el cuestionamiento.

Compradrazgo: institución familiar sobre la que está construida la familia política mexicana.

Cárcel: accidente laboral susceptible de superar mediante una adecuada terapia de rehabilitación mediática (para más detalles, consulte a René Bejarano).

Corrupción: recurso ilegítimo para alcanzar un fin legítimo, lo cual no sólo justifica al medio, sino termina purificándolo y haciéndolo imprescindible.

Complot: salida de emergencia más cercana para escapar de la latosa autocrítica.

Cómplice: compañero de lucha.

“Con todo respeto”: anuncio inminente de que un político va a mandar a otro al diablo.

Decálogo: nuevo y excitante recurso retórico para promover monólogos de fondo, y lograr que todos lo escuchen superficialmente.

Derecho: el más chueco y torcido concepto de nuestra vida pública.

“¡Dénme por muerto!”: forma rebuscada y barroca de advertir a los enemigos: “no se pasen de vivos conmigo, ¿eh?”. Manera eficaz de dar vida a enconos, envidias, rencores y linchamientos públicos.

“Estoy convencido”: confesión a voz en cuello de que estoy profundamente equivocado y ay de aquél que me contradiga.

Espalda: parte del cuerpo del adversario que más excita y atrae a un político cuando lo tiene a menos de un metro de distancia.

Espaldarazo: manera artificial de mantener de pie a un político que se colapsa o reporta una cuerva pronunciada a la baja.

Encuesta: nueva arma para desmoralizar adversarios cercanos o dar por concluido un debate ideológico incómodo. “Dime cuántos puntos traes en la última encuesta y te diré si tengo tiempo de hablar contigo”.

“En lo oscurito”: forma coloquial de iluminar con gran intensidad un asunto o una conducta inexplicable a luz del día.

Fiscalía especial: Catarsis judicial. Salida institucional fácil a problemas político-penales difíciles. Válvula de escape a presiones sociales desbordadas o de alto impacto mediático.

Facultad de atracción: código en clave para ordenar que una investigación judicial se vaya rápidamente al “archivo muerto”.

El próximo viernes continuaré con la parte final. Incluye términos como: “hablar bien de México”, “inapelable”, “justicia”, “legítimo”, “moral” “Paulettización”, “renuncia”, “traición”, “ultimátum”, “voto útil” y “Zambadear”, entre otras.

Hoy recuerdo a Sofía Martínez Robles, quien murió en la Guardería ABC.