Alan cumple 4

¡¡¡¡Ayer cumpliste 4 años!!!! CUATRO AÑOS YA y a mi me parece increíble que el tiempo se haya pasado tan rápido….

Acabo de venir de verte correr por el jardín, pateando la pelota. Me quedé viéndote un rato…. Me encanta verte, ver cómo aprendes a cada momento, como observas el mundo, cómo te ríes. Sobre todo me encanta ver que sabes claramente qué quieres y qué no.

Aunque a veces sea un tanto problemático para mi día a día –lo digo como tu madre—me gusta mucho tu temperamento, Leo tenias que ser: que sepas decir tan claramente que NO quieres. Eso, me parece, es muy importante en la vida.

Y es que creo que este año me quedó muy claro eso, querido hijo: tu carácter, que sí es fuerte. Fue uno de los grandes descubrimientos del año: eres dócil para ciertas cosas, sí… pero este año aprendiste a hablar más por ti mismo y por lo que quieres; a decidir más claramente qué cosas quieres hacer (como en la escuela) e incluso a defenderte.

Este año también me di cuenta de que me tomas el pelo, supongo que como debe sucederle con sus hijos a muchas otras mamás. Fue revelador para mí ir a la cita semestral de evaluación en tu escuela donde platiqué largo con tu guía. Me quedé boquiabierta y no dejaba de apuntar. Estás perfectamente integrado a tu ambiente (es decir, a tu salón, es lenguaje Montessori), participas muy bien en todas las clases. Te encanta en particular la música, pero también sigues muy bien las instrucciones en yoga.

Me decía ella que eres capaz de hacer procesos largos, ¡como de 15 pasos o más, tu solito! Que trepas al changuero, que te pasas por el pasamanos (sólo sostenido por la cintura), que escalas… y que sí, como es normal, a veces te caes. Me hizo darme cuenta de que yo a veces no te dejo trepar o hacer cosas solo porque me da miedo a mí. Porque creo yo que tú no estás listo…cuando la que no esta lista, me parece, soy yo.

Pero también nos tomas el pelo, corazón. En la casa te dejas consentir, finges que no puedes hacer ciertas cosas cuando perfectamente saber hacerlas. Por ejemplo: te vistes y desvistes solo (a veces te dejas, está bien, los pantalones a medio subir, pero puedes hacerlo y en la medida en que te dejemos más hacerlo solo mejorarás). Pero en casa, como eres nuestro niño amado pues muchas veces te consentimos… y al consentirte no ayudamos a tu crecimiento. Lo hacemos por amor, pero en realidad no ayuda en mucho.

Hablo en plural porque bueno, tienes un pequeño harem: estoy yo que casi siempre estoy en casa aunque trabajando (y has aprendido a respetar eso, que tu madre se pasa tras una computadora gran parte del día, de hecho cuando te preguntan ¿Dónde está mamá? Haces como que escribes en un teclado); está tu abuela a quien ves dos veces por semana y a veces más; tu tía abuela quien siempre está al pendiente… pero sobre todo está tu nana, quien no es tu nana, sino tu segunda madre, una mujer a la que estoy muy agradecida por que esté en nuestras vidas.

Es ella la que, como pasa más tiempo contigo, te interpreta con más certeza. Y también la que te exige más. Y a la que tú le haces más caso, la verdad. Con ella hablas más que con nadie… conmigo, la verdad te haces pato: dices sí, no, ya, or (es decir, por favor) y ul, de azul, tu color favorito. Básicamente repites vocales finales de cada palabra. Te pongo un ejemplo: insistimos en que digas “Más leche, por favor”. Lo que dices es: “as…esh…or”.

Pero como cada 4 meses hacemos una lista de las cosas que dices, aunque sea una vez, y van en aumento. Has dicho globo rojo –si bien no tan claramente, pero sí obo ojo—y el otro día le dijiste a una amiga: “Mira la tele”, pero así, clarito: mi-ra-la-te-le.

Así que hablas y hablarás más. Es cuestión de tiempo, de insistirte pero también de dejarte que lo hagas a tu ritmo. Y ha ayudado muchísimo que este año te has enfermado mucho menos de las vías respiratorias, que era tu talón de Aquiles.

Esto mejoró muchísimo porque te operamos de las anginas y adenoides. Las sacaron y desde entonces te hemos dado antibióticos tan sólo una vez. Una sola, cuando era algo bastante más común.

Saliste muy bien de la operación y te portaste súper valiente. La verdad es que la que la pasé muy mal desde varios días antes fui yo. De la operación te quedó una adicción: a la nieve de limón, que te encanta. También te gustan otras de agua –de leche no tomas porque no tomas nada de leche, más que de soya—pero tu favorita es, definitivamente, la de limón. Puedes comer platos y platos… la señal irrevocable de que no aceptarás pararte de la mesa sin recibir más nieve de limón es que no entregas la cuchara, pero sí el plato.

Hace un año, cuando cumpliste 3 ya tenías a una prima cercana en tu vida, pero estaba muy chiquita como para jugar contigo. Ahora es muy diferente. Aunque le llevas más de 2 años, es tu compañera preferida de juegos. Es muy lindo verlos correr a los dos en el jardín o en la casa, bailar o hacer cualquier cosa. Ella a veces sólo permite que tu y nadie más la tome de la mano cuando salimos a pasear.

La verdad es que los dos se tienen mucho cariño. Tanto a mi hermana como a mi nos encanta verlos, te podría decir que hasta la baba se nos cae. Tu prima le da besos a las fotos tuyas, ya dice “Alan”… de hecho fue una de sus primeras palabras. Si uno hace algo, el otro quiere lo mismo, igual… ya sea comida o juego.

Los dos aprenden juntos. Tu le enseñas cosas a ella que ya sabes hacer y eso te hace sentirte muy orgulloso. Ella aprende súper rápido así que pronto juegan los dos. La verdad es que mi hermana y yo los ponemos unos a otros de ejemplo: si uno decide hacer algo, el otro lo hará.

Este año también comenzamos a enseñarte a leer. Es un método especial hecho para personas con síndrome de Down creado por María Victoria Troncoso, una mujer a quien tengo el honor de conocer y admiro mucho. Ella tiene dos hijas con discapacidad intelectual a las que les enseñó a leer cuando todo el mundo pensaba que no podían aprender. Myriam, su hija más chica, tiene síndrome de Down como tu y es una joven maravillosa, sonriente, independiente, que trabaja.

Con ella tomé un curso de lecto-escritura cuando tenias apenas 3 meses de nacido; después tomé otro ya cuando estabas más grande para recordar y prepararme. Curioso que casi fue el primer curso que tomé, antes que estimulación temprana… pero bueno, estoy convencida en la importancia y el placer de leer y escribir y quisiera transmitírtelo.

Por eso insistí, aunque un poco tarde, tener el privilegio de enseñarte tu primera tarjeta de lectura yo. Me gusta hacerte las tarjetas de lectura. Son hechas en papel cascarón de 10 por 15 centímetros con una ilustración de la palabra y la palabra misma.

La primera que te enseñé fue Alan, con tu foto. Nos seguimos con personas que están cerca de ti… hasta tu osito. Ya vemos también verbos: come, duerme, llora, toma.

Es como un juego de identificación. “Lees” la palabra como un dibujo global. Hay tarjetas que sólo tienen la palabra y otras el dibujo o la foto. Te las aprendes así y para ti son “iguales” las palabras y los dibujos, por relación. Luego, mucho tiempo después las romperemos en sílabas para que tu armes tus propias palabras, como un rompecabezas…

La verdad creo –como lo cree tu nueva terapeuta de lenguaje—que tienes capacidad para más y que si ahorita estás un poco atorado es porque… te aburres. Lo solucionaremos pronto. Ya nada más que pase la organización de tu fiesta y otras cosas que han pasado en mi vida recientemente que lo han impedido, me sentaré una noche a hacerte más tarjetas y un plan más divertido para aprender, estoy segura de que eso se trata todo: de hacértelo divertido. Los niños, todos, aprenden jugando. Otra gran novedad en estos cuatro años es que tu madre, por primera vez en tu vida, tiene un novio que conoció, también, gracias al mundo de la discapacidad, en una conferencia en Veracruz. Además de tu abuelo, hay un hombre en tu círculo cercano… cosa que a ratos te ha puesto algo celoso, que es muy comprensible.

Si habla raro es porque nació en Argentina. Por eso te dice “Vení”, “Querés” y cosas así. Tenemos que enseñarle a hablar mexicano. Él te quiere mucho: lo dice y se le nota. Eso es algo que me hace quererlo aún más a él. A ti te gusta jugar con él y juntos se ríen mucho. Nos reímos mucho los tres juntos y nos la pasamos súper bien. Ha venido a México ya varias veces y nos hemos ido de vacaciones juntos; incluso se han quedado ustedes dos solos todo un día y no me extrañan mucho que digamos, lo cual me encanta.

Llegó hace unos días para estar en tu fiesta de cumpleaños y ayudarme a organizarla. No sólo eso, sino que viene a quedarse al menos una temporada en México para apostar a crear un proyecto juntos –y por separado– en el área de la discapacidad en la que ha trabajado ya 20 años. Igual o más importante que lo anterior es que queremos que se integre a la familia, esa que hasta hace poco sólo hacíamos, en un núcleo central, tu y yo.

Así que ya ves o lees, Alanú. No sólo como ya te he escrito, me regalaste un nuevo para de ojos para ver la vida y me invitaste a una vida llena de aventuras en las que además de trabajar para ti, puedo trabajar para otros niños y personas con discapacidad… Ahora también, por estar involucrada en ello, gracias a eso, conocí también a un hombre amoroso e inteligente que ahora me maravillo en llamar mi pareja.

Gracias por todo eso. Por el regalo que eres todos los días… Por lo que ya es y por lo que ya eres. Por todo lo que vendrá.

Te ama,

Mamá.

Las cuentas de las tesoreras

Como cada semana, aquí les presento el informe que nos presenta Claudia G. y Mayra Bellota. Mil gracias por su apoyo.