Un gran paso adelante…y los 10 compromisos de Calderón

Esta semana fue el inicio de lo que debe ser un punto y aparte con respecto al diseño de políticas públicas paras personas con discapacidad en México. Y debemos insistir en que así sea.

El miércoles, en Los Pinos, con el Presidente Felipe Calderón encabezándolo se instaló el Consejo y Junta de Gobierno que crea la nueva Ley para el Desarrollo y la Inclusión de las personas con discapacidad. Muchas personas me preguntan, creo que con razón y con muchos años de desilusión por luchas frustradas detrás, qué cambiará esto. Puede cambiar mucho. Vamos con calma.

Primero les comparto la imagen de los presentes. Por primera vez en la historia de México, de manera pública, todos los titulares de las secretarias involucradas estaban presentes, cobijados bajo el compromiso de una nueva ley que reivindica, como debe ser que las personas con discapacidad tienen derechos y no son sujeto de asistencialismo. Es una ley, además, como ya lo hemos hablado aquí que crea un nuevo Instituto para personas con discapacidad

Ahí estaban José Angel Córdova Villalobos, secretario de Salud; Alonso Lujambio, de Educación; Javier Lozano, de Trabajo; Dioniso Pérez Jácome, de Comunicaciones y Transportes; Heriberto Félix, de Desarrollo Social; Ernesto Cordero, de Hacienda; Cecilia Landerreche, del DIF; Eduardo Sojo, del INEGI; Ricardo Bucio, de Conapred y Bernardo de la Garza, de CONADE. También Raúl Plascencia, ombudsman nacional y claro que la esposa del Presidente, Margarita Zavala.

No sólo ellos sino Yolanda de la Torre y Guillermo Tamborrel, la diputada y el senador que presiden las comisiones de atención a grupos vulnerables de la Cámara de diputados y el Senado; representantes de las 5 organizaciones ciudadanas del Consejo: Libre Acceso, CONFE, Discapacitados Visuales, Unidos, y Femesor y 29 de 32 representantes de los gobiernos estatales.

El sólo hecho de que estuvieran ahí es un avance. Nunca había pasado. Claro, dirán: ¿y si sólo es la foto? Bueno ahí también depende de nosotros que no sea. Claro que hay que supervisar cada promesa para que se cumpla; cada propuesta para que sea con base a derechos y no a dádivas. Sólo lo que las personas con discapacidad en México merecen.

Aunque el Presidente hizo énfasis en el compromiso de todos –Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial federales; de los Estados, de los Municipios y también de los particulares—en ser corresponsables puso el ejemplo con acciones que en ese mismo momento instruyó a sus subalternos. Son nueve:

1) Garantizar el libre acceso a los edificios públicos federales. A todos. En el PRONNADIS estaba ya el 90%, ahora dijo que todos.

2) Que todos los aeropuertos se “se obliguen a normas” (de accesibilidad). También los que operan los concesionarios.

3) Que la secretaría de Comunicaciones establezca una norma para hacer obligatorio que todas las carreteras tengan baños adecuados para personas con discapacidad. Aquellas que dependan del gobierno federal y también las concesionadas. Que se busque cómo obligar a los Estados, también.

4) Que el ISSSTE modifique –¡al fin!—su reglamento que impide que los niños y niñas con discapacidad estén en sus guarderías. Sí, está, aunque no lo crean. Ya el Conapred tenía abierta una queja desde hace 1 año.

5) Que las instalaciones deportivas que dependan del CONADE, sean accesibles también para personas con discapacidad. “Y que vayamos viendo de qué manera podemos fomentar el deporte adaptado en las instalaciones deportivas Federales”.

6) Que la comunicación del gobierno –Presidencia y al menos todos los que vengan de secretarías de Estado—cuenten con traducción a LSM: Lengua de señas mexicana. “Y que vayamos estableciendo roles de que la comunicación gubernamental cumpla con el lenguaje de señas mexicana”.

7) Que en la nueva televisión pública que impulsa el gobierno y que dependerá de la secretaría de Gobernación, el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales, OPMA, se establezca “por lo menos” un noticiario que tenga LSM y “de ser posible, elementos de comunicación para personas con discapacidad”.

8) Que el Sistema Nacional de Empleo incorpore medidas para buscar oportunidades para personas con discapacidad. Tanto en el mismo sistema, como en tuempleo.gob.mx, programas de capacitación laboral, los que ya existen de empleo temporal—que desarrolla la secretaría de Desarrollo Social.

9) Que se busque que en los programas de apoyo a pequeñas y medianas empresas y en los programas de compras gubernamentales incorporar “explícitamente algún elemento que coadyuve a la generación de empleo para personas con discapacidad”.

10) Retirar la declaración interpretativa que México puso a la Convención por los derechos de las personas con discapacidad en el artículo 12 que habla sobre la capacidad jurídica de las personas con discapacidad.

Les dejo el video por si lo quieren ver completo, creo que vale la pena:

Aunque el camino es largo, yo reconozco la claridad de Felipe Calderón, al pedir claramente que el Consejo trace políticas públicas transversales y que planteen acciones afirmativas que fuercen que las cosas cambien para las personas con discapacidad. Y al pedir, explícitamente que los titulares del Consejo vayan a las reuniones.

Todos sabemos que si las cabezas no están presentes no pasará nada. Ahora hay que vigilar que así sea y les comparto que he decidido pedir de manera oficial ser “observadora ciudadana” en estas reuniones… aunque sea para pasar lista (deben dejarme: son legalmente públicas).

Oooootra vez las cifras… y necesariamente el presupuesto.

Hay muchos datos más pero les digo sólo uno que, me parece, debe ser prioridad, además de buscar que la ley esté reglamentada a más tardar el 27 de noviembre (como marca la ley, para evitar que pase como la pasada: publicada en el 2005 y jamás reglamentada): el secretario de Salud, aún cabeza del sector pese a todo del área de la discapacidad citó, en su intervención en Los Pinos, la reciente cifra de la Organización Mundial de Salud (OMS) que calcula que en cada sociedad hay no 10, ¡sino 15% de personas con discapacidad!

Aunque en Los Pinos no había mucha señal de internet, alcancé a consignar su dicho en Twitter, sorprendida gratamente porque como bien saben (y públicamente no estoy de acuerdo) la cifra oficial de mexicanos con alguna discapacidad, según el INEGI, es de 5.1%… y cuál sería mi sorpresa mayor, cuando más tarde me contestó:

“@kdartigues recien(hace 1 mes) la OMS presento sus estadisticas en NY y esas son las cifras, las del INEGI todos las conocemos”.

¡Fantástico!, pensé. Y le tuitié más o menos lo siguiente: que yo estoy de acuerdo con la OMS y pienso que el INEGI por muchas razones no tiene las cifras correctas. Que si él piensa que hay 15% de personas con discapacidad, como citó a la OMS, ¿con qué números se trazarán políticas públicas? No es lo mismo 5.1% que 15%…

Y ahora desarrollo más. Si el año pasado, oficialmente según el censo del 2000 teníamos 1.8% de personas con discapacidad y con base en ello se planeó el presupuesto ahora debemos pedir, al menos, oficialmente (dado el 5.1% ) el 283.3333333% más.

Y si el secretario es consecuente con sus discursos y tuits, pues con el 15% deberíamos tener el 833% más presupuesto en 2012, comparado con el 2011. ¿A poco no?

El reporte de las tesoreras y Nuestras Realidades

Les comentaba a nuestras tesoreras Claudia y Bellota hace unas semanas: Federico Fleischmann, presidente de Libre Acceso (con el que colaboro en su programa, como invitada una vez al mes) me informó que el famoso proyecto de las rampas con Nuestras Realidades ya se había al fin reactivado con todos los vobos. De su prestigiosa organización.

La nueva directora de la organización es Gemma Santana y ayer al fin pude hablar con ella. Me dice que ahora el proyecto cambió y que el patrocinio –que ya se aprobó que tenga un logotipo—en rutas accesibles ya no es por rampa, sino por “esquina accesible”. Y que tienen una ruta abierta en Tlaxpana, en la Delegación Miguel Hidalgo, donde se está creando una “colonia accesible e incluyente”.

Me mandó ayer dos presentaciones. Una que explica qué es Rutas por la Humanidad (digamos versión 3.0) y otra el Proyecto Tlaxpana en particular. ¿Qué opinan?

La mala noticia, por así decirlo, aunque pienso que lo podemos lograr es que la esquina inclusiva –por razones que también nos van a explicar—es que la esquina inclusiva cuesta 18 mil 750 pesos, claro ya con el nombre el patrocinador, que también tendríamos que definir.

Y bueno, no tenemos esa cifra, pero falta poco. Aquí el reporte de nuestras Tesoreras, a las que les agradezco como todas las semanas: Claudia y el resumen de Bellota. Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto…