Banorte niega crédito a empresario argumentando ¡discapacidad!

Jesús Flores Robledo tiene 48 años y es un pequeño empresario. Estudió la licenciatura en Trabajo Social por la UNAM y después distintos diplomados tras lo cual se volvió experto en capacitación y tecnología educativa que lo llevó a trabajar en distintas empresas e instituciones como Helados Holanda, la Cámara de Comercio del Distrito Federal y el Banco Mundial. Tras una carrera optó como muchos otros profesionales por aventarse a poner su empresa en el 2003.

Esta empresa, que se llama Sistemas de Entrenamiento de Personal S.C. da trabajo a 9 personas en nómina, con todos los requisitos de la ley, y una población flotante de 10 a 12 encuestadores, más otras contrataciones externas como la contadora, el abogado y el ingeniero en sistemas, como muchas empresas. Trabaja lo mismo para Pemex que para Coca-Cola haciendo visitas a candidatos que trabajarán en las compañías, indagando antecedentes laborales, referencias de desempeño y entrevistas. También es instructor en el área de diplomados de la UNAM.

Además de un crédito personal con una Sofol llamada “Mi Casita” para pagar un departamento para su familia porque Jesús es un hombre casado, también paga otro crédito hipotecario –con Santander Serfín– con el que compró una casa para su empresa. Su historial en el buró de crédito es limpio.

En 1999, su esposa –quien trabaja también en el área de personal de una editorial– y él decidieron crecer su familia y adoptaron a un par de niñas de 7 y 8 años, hermanas. Y como muchas otras familias, para el 2010, vieron la necesidad de comprar un departamento más grande para su familia. Aquí es cuando Jesús decidió solicitar otro crédito inmobiliario.

Un bróker lo ayudó, como a muchas personas, a solicitar varios créditos. Ya tenía el ojo puesto en un departamento amplio de 120 metros cuadrados donde cada una de sus hijas tendría su propia recámara. Como es un hombre solvente, varios bancos aceptaron darle el crédito, entre ellos Bancomer y Banorte.

“Y yo siendo patriota y bajo el supuesto de que son un banco mexicano, decidí optar por Banorte e hice todo el trámite con ellos”, me cuenta Flores. “Hasta abrí una cuenta empresarial con ellos y una personal y también una cuenta en dólares porque tengo clientes en el extranjero. También el servicio de nómina electrónica”.

Tras todos los trámites necesarios, el banco autorizó el crédito, documento que le llegó por correo electrónico. Ya con esa aprobación se sintió apoyado y entregó al vendedor del departamento 100 mil pesos que le pedía para “apartar” el inmueble que pensaba comprar a la firma de un contrato de promesa de contraventa. También pagó 5 mil pesos por un avalúo.

El 20 de abril de este año, Flores recibió una llamada de la Notaria que había elegido –son dos y están juntas, la 19 y la 195, ubicadas en la colonia Condesa. Habían recibido la carta de “Instrucción Notarial” de parte de Banorte donde se reiteraba la aceptación del crédito. En la notaría lo citaron cinco días después para firmar tanto a él como al vendedor, le informaron que sus honorarios serían de 120 mil pesos y le pidieron un adelanto de 10 mil, el cual pagó.

Pero el 24 de abril por la tarde otra vez le llamaron de la notaría. Habían recibido una llamada de Banorte donde les decían que pararan la operación. La razón argumentada: que habían “descubierto” (cuando él lo dijo desde la solicitud del préstamo) que tenía una pensión de “invalidez” (así se llama) de parte del IMSS por la cual cobra algo así como 6 mil pesos mensuales. En el banco querían saber su “diagnóstico”.

A todo esto, Flores Robledo tiene debilidad visual desde que nació debido a una enfermedad genética que en él no se explica porque suele darle a personas que tienen en su árbol genealógico extenso antecedentes de familiares casados entre sí. Un padecimiento degenerativo que es común, me cuenta, en otros países como Japón, Cuba e Italia (sobre todo en la región de Sicilia). También en lugares donde había patrones de haciendas que ejercían “derecho de pernada” (tener relaciones sexuales con todas las jóvenes). Él tiene 7 hermanos más y nadie de su familia tiene la enfermedad. Lo suyo es, pues, una rareza genética.

Su debilidad visual que hace que vea poco –3 por ciento en un ojo y 3.7 por ciento en otro—y en “visión tubular”, es decir al centro, borrando la periferia, se llama oficialmente “Coroideremia”. Es parecido, me dice, a lo que tuvo Rigo Tovar que lo hizo quedarse ciego.

Pese a ello, Flores lleva una vida activa y productiva. Usa lentes y aunque no necesita guiarse con bastón, lo usa para “sensibilizar” o alertar a los que lo rodean sobre todo cuando sale a la calle. Muchas personas que lo tratan superficialmente, incluso, no se dan cuenta que él tiene una debilidad visual tan fuerte. No me pregunten cómo le hace pero incluso no necesita para leer un programa de lectura con altavoz como “Jaws” o un programa especial para leer, aunque sí prefiere que alguien en el trabajo le lea documentos.

El año pasado, una alumna preocupada por él, Adelina, hizo que fuera a la asociación Ilumina especializada en personas ciegas y con debilidad visual. Y él fue dispuesto a que lo evaluaran y enseñaran. El propio capacitador le dijo que no necesitaba nada. De alguna forma muy sorprendente, este hombre sea adaptado a su medio ambiente, aunque no descarta utilizar software especializado. “Quizá en algunos años sí, sobre todo el autoparlante”.

Hace algunos años, cuando trabajaba en Holanda, sus jefes insistieron en que viera a un famoso retinólogo. “El mejor del mundo”, dice. El mismo especialista se sorprendió con él y le dio una hipótesis, que comparte: “Me dijo que me empeñé en adaptarme a lo limitado de mis campos visuales y creo que tiene razón. Yo tengo mucha visión, soy muy empeñoso”.

Pero volvamos a la historia del crédito con Banorte. El banco, para el 27 de abril le mandó otro correo en el que informó que el crédito había sido rechazado . La ejecutiva Erna Sashin García Leal le decía que la “póliza de vida global” que se solicitó con el crédito había sido rechazado y por lo tanto el crédito mismo.

Flores se sorprendió mucho y buscó saber por qué. En Banorte no le dieron razones por lo que acudió a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, CONDUSEF. El 15 de junio le contestaron por escrito. Banorte argumentó que Flores no declaró que padecía “hipertensión arterial agravada con enfermedad macular” por lo que no era sujeto de seguro de vida y por lo tanto, de crédito.

A todo esto, Flores no tiene ninguna enfermedad cardiaca ni es hipertenso. El banco seguramente lo sacó de su diagnóstico del IMSS en el que se establece que tiene derecho a una pensión por el diagnóstico de “Coroideremia” SOLAMENTE, aunque sí anotan: “Paciente masculino de 38 años, con antecedentes de hipertensión arterial en padres”. Pero ojo: sus padres eran hipertensos. Él no. Además, ¡el declaró en el cuestionario para pedir el seguro de vida que sí tiene una discapacidad! Puso SI a la siguiente pregunta: “¿Tiene incapacidad total y permanente o tiene invalidez total y permanente?” (aquí no les pongo la liga al documento que se ve mal pese a la copia, pero yo lo vi y lo tengo) pero NO puso que tenía una enfermedad del corazón. ¿Será porque no la tiene?

Lo que sigue es una joya de la aceptación escrita de la discriminación. Con fecha 14 de junio el mismo Banorte le mandó una carta tras que él interpuso su queja ante la Condusef con folio 2011/090/168171. Ahí, esta institución, argumenta que el cliente “omitió mencionar que contaba con una discapacidad, por lo que al principio se envió la evaluación y el mismo quedaba como pre-aprobado”. Más adelante asegura: “… la solicitud fue rechazada ya que de acuerdo al reporte del IMSS, el Sr. Flores cuenta con antecedentes de hipertensión y Coroideremia”.

Flores tras esto, el pasado lunes 27 de junio interpuso una reclamación por discriminación ante el Conapred, que está en curso. A él ya no le interesa tener el crédito con Banorte (tanto Scotia Bank como Bancomer están dispuestos a dárselo) pero sí dejar un antecedente, lo cual es fantástico.

“No quiero que pase desapercibido. Ellos no sólo me están afectando a mí, sino a otros. Me da la impresión de que asocian a la discapacidad con mentira y con incapacidad para trabajar cuando no es así”, dice Flores. Y creo que tiene toda la razón.

Otras notas

–El próximo jueves 14 de julio, en la Comisión de Derechos Humanos del DF (Av. Universidad 1449, Col. Florida en los Salones Digna Ochoa 1 y 2) se presentará el libro “Diccionario de lenguaje mexicano de señas”, de María Esther Serafín de Fleischmann, editado por Trillas (pueden comprarlo en línea por si no lo encuentran en librerías). Ya la próxima semana hablaremos con la autora de este importantísimo texto/herramienta.

–¿Tienes discapacidad y buscas un curso de verano ligado con el arte? La Pirinola invita a un taller de serigrafía textil. Será de lunes a viernes de 10 a 13:30 horas en el Centro Escolar Hermanos Revueltas (Av. Aztecas #142, Colonia Los Reyes, Delegación Coyoacán, D.F., C.P.04330). El costo de recuperación es de 700 pesos. Más informes en el teléfono: (55) 55160577 o lapirinola.ac@gmail.com

–Les recomiendo esta nota de los compañeros de dis-capacidad.com. No basta con que México retire la declaración interpretativa para garantizar la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, texto de Carlos Ríos Espinosa.

–Y ah, pendientes, que el 27 de noviembre es la fecha última (aunque esperemos que sea muchísimo antes) para que se reglamente la Ley para el Desarrollo y la Inclusión de las personas con discapacidad. Ya ando en la redacción de la carta para que sea “observadora ciudadana”. La próxima semana les cuento.

–El próximo martes 12 de julio, la Coordinadora Nacional de Atención a Grupos Vulnerables del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, lanza la campaña “¡Que todo México se mueva!”, con la cual se buscará una mayor participación ciudadana “a favor de las personas adultas mayores y personas con discapacidad”, que requieren de sillas de ruedas, muletas o andaderas.

El reporte de las tesoreras

Claudia G. nos da el estado de la cuenta y Bellota su resumen. Como les decía la semana pasada, Gemma Santana, la nueva directora de Nuestras Realidades, mandó desde ayer el nuevo proyecto. Les vuelvo a poner las ligas: Una que explica qué es Rutas por la Humanidad (digamos versión 3.0) y otra el Proyecto Tlaxpana en particular. (

¿Qué opinan? ¿Invertimos de una vez en una esquina inclusiva?

Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto…