•Los enredos de Larrazábal • Creel y Shakespeare

¿Mensaje preelectoral? (Foto: ESPERANZA OREA/ EL UNIVERSAL)

En el salón de la fama —o de la ignominia— de los hermanos y parientes incómodos en nuestra política, ya se ganó un lugar destacado Manuel Jonás Brother Larrazábal.

Fernando, alcalde de Monterrey, luego del trágico suceso en el Casino Royale, ahora enfrenta la sospecha sobre su hermano mayor, Jonás, por recibir fajos de billetes en casinos de esa ciudad. Todo videodocumentado —ya no hay escándalo sin video— al más puro estilo de ya clásicos como René Bejarano o Gustavo Ponce… pero en lugar de ligas, una caja de Nextel. Jonás no ha esclarecido el hecho, pero su abogado, Jesús Martínez García, dio una explicación (inverosímil) a los hechos: “Él me comentó que apuesta, que a veces gana, que a veces pierde (le faltó decir: como en la vida) y quizá a eso se deba que aparezcan entregándole esas cantidades de dinero”. También aclaró que sus clientes le pagaban sus productos, lácteos de Oaxaca, mezcal y otros de esa región.

Ajajá. Así que jugosas son las ganancias por la venta del naturalmente enredado queso Oaxaca. ¿Así, en cash, sin factura? Ayer, luego de comparecer ante el MP, trascendió que autoridades judiciales lo arraigaron.

El alcalde se hace bolas y declara que no sabe a lo que se dedica su hermano mayor. O sí, que al “comercio”. O esto: “Él se maneja en su vida personal como un individuo, que lo es”. Ahhh. Y se deslinda: que responda él. Citando a los clásicos, responde como Caín: “¿Acaso soy yo guarda de mi hermano?”

Hay varios hermanos Larrazabal, y no todos son panistas. En Oaxaca, de donde son originarios, vive Jaime, priísta desde 1970. Ha sido asambleísta del PRI en el DF, diputado federal y secretario de Obras en el gobierno de José Murat. Quiso ser presidente municipal de la capital, Oaxaca.

En las pasadas elecciones —donde fue electo Gabino Cué—, Larrazabal le apostó a Eviel Pérez Magaña, quien perdió; sin embargo, ambos tuvieron premio de consolación. A Eviel le dieron la presidencia estatal del PRI y Jaime pertenece a la Coordinación de Enlace Político, creada en enero.

Y a ver qué tal sale librado Fernando. De él aún se recuerda su paso por la dirección del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) en tiempos de Fox y la construcción de la biblioteca “José Vasconcelos”. Eso sí, pasó el chequeo de Función Pública.

Pero este #Quesogate sirvió para que en Twitter saliera a relucir el ingenio o la sátira. Se comenzaron a acuñar neologismos como “Quesospechas” “Quesospechosismo”, “Quesoborno”. Que este sexenio es de “Queso, PAN y vino”. O ya que estamos en el mes de la patria, un grito: “¡Viva México, quesones!”. Editoriales como el de @Jesusorduna: “Parecería humor, pero el #QuesoGate es metáfora de un país todo hecho bola, con muchas hebras y destinado a fundirse”. O el ingenio de @PioloJuvera: “Casino me gusta el quesoGT”.

Ayer en la mañana, en entrevista con Carmen Aristegui, Santiago Creel me hizo recordar a Romeo y Julieta, de Shakespeare. Y no es que hablaran de amor (al poder, que bueno, sí, está siempre subyacente en todo discurso político); el tema son los casinos. Si los había permitido, regulado, y qué tantos —que no todos— autorizó él durante su estancia en Bucareli.

La cosa es que ahora resulta, fíjese bien, que los casinos no se llaman casinos, sino “centros de apuesta” o “centros de inversión controlados”.

Explico: los “casinos” están prohibidísimos en México; también las máquinas tragamonedas, las que vemos en todos lados. Los casinos que vemos no son “casinos”, sino algo igual con otro nombre.

Ahí es donde entra Julieta a escena. Ella, Capuleto, se acaba de enterar que Romeo se apellida Montesco. Drama instantáneo porque es como si un panistas se enamorara de una perredista. Y dice:

—¡Oh, Romeo, Romeo! ¡Si otro fuese tu nombre! […] Sólo tu nombre es mi enemigo. Tú eres tú mismo, seas Montesco o no. ¿Qué es Montesco? La mano no, ni el pie, ni el brazo, ni la cara ni cualquier otra parte de un mancebo. ¿En un nombre qué hay? Lo que llamamos rosa aun con otro nombre mantendría el perfume…

Y, bueno, en el rapto amoroso, Romeo dice que sí, renuncia a ser Montesco, que lo llame sólo “amor” y ése será su bautismo (ayyy).

La cosa es que, como dice Julieta, una rosa aun con otro nombre mantiene su perfume… o, en este caso, su tufo a corrupción, lavado de dinero y otras linduras, todas prohibidas. Llámese como se llame. “Casino” o “centro de inversión controlado”.

Moraleja: para permitir algo prohibido, renómbralo. En éste, el pasado, en todos los sexenios.

Mundo Twitter

Supongamos que yo tuiteo que una nave espacial acaba de aterrizar sobre la azotea de mi casa, que los-marcianos-llegaron -ya (sin bailar ricachá). ¡Vaya!, hasta tuiteo que estoy a punto de ser abducida pidiendo que avisen a la PF para que me rescate… o documente mi partida hacia una civilización, ojalá, más inteligente.

¿Me creería? Casi seguro no. Quizá sí llegaría hasta a mi casa Jaime Maussan a corroborar lo dicho y yo le daría un té de 12 Flores para calmarle el adrenalizano y la desilusión.

(Lo de decir por radio -no por Twitter, no existía-que había marcianos llegando, ya pasó. Me refiero a la histórica transmisión de Orson Welles en 1938. Una versión del clásico “La guerra de los mundos” de H.G. Wells que sí, en su momento provocó pánico. La gente sí creyó que caían meteoritos que contenían naves marcianas que derrocarían a las fuerzas norteamericanas con un rayo de calor en Nueva York… pero también todo hay que verlo en un contexto: se gestaba la Segunda Guerra Mundial)

Ahora, en pleno siglo XXI el gobernador Javier Duarte decidió que unos tuits provocaron terror en su estado. Y califica a un par de tuiteros de…. “terroristas”. Apoyado en el artículo 311 del Código Penal de su estado por sobre el derecho a la libre expresión, a Gilberto Martínez Vera (@gilius) y María de Jesús Bravo (@maruchibravo) ya hasta les dictaron auto de formal prisión y podrían enfrentar hasta 30 años de cárcel.

Su delito: tuitear -sin comprobarlo, de hecho fue algo que no existió– que se estaba suscitando una balacera en una escuela. Y una decena o más de padres de familia, horrorizados, fueron a rescatar a sus hijos que afortunadamente estaban de lo más bien.

Lo escribió Karina Velázquez (@karyva) en Twitter: “¡Qué rápido pasamos de “las redes sociales son bobas” a “hay que regularlas”!

Y pues sí. Veracruz no es el único estado. También en Tabasco se busca hacer algo similar a aquel que provoque pánico por cualquier medio, incluyendo redes sociales.

Ahora mal, ¿por qué la gente creyó, en Veracruz que era real una balacera y no creería si le digo que voy a ser abducida por extraterrestres?

Creo que porque la balacera es creíble, porque cosas así pasan cotidianamente. Y dos, porque las autoridades, sobre todo de estos dos estados que buscan “regular” o “acallar” Twitter han renunciado a informar. O si quiere no lo han hecho como suficiente eficacia.

Así que mejor le ponemos una mordaza a Twitter, piensan. Y se equivocan.

Lamentable el asesinato de las reporteras Marcela Yarce, fundadora de Contralínea, y Rocio González Trápaga. Sus cuerpos fueron localizados la mañana de ayer en un parque de Iztapalapa. Las autoridades capitalinas ya se comprometieron a dar con los responsables. Habrá que esperar.
A sus familiares y compañeros de trabajo, un abrazo.

Noticias buenas y malas desde el caribe mexicano.

Uno.- Jean Succar Kuri fue sentenciado a 112 años de prisión, acusado de corrupción de menores y pornografía infantil. Sin lugar a dudas un triunfo para varias organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas sociales, sobre todo Lydia Cacho.

Dos.- Nuevamente sale a la luz pública el controvertido general Carlos Bibiano Villa Castillo, secretario de Seguridad Pública del gobernador Roberto Borge. Dos de sus escoltas, Eduardo Sánchez y Ulisés Martínez Jiménez, presuntamente asesinaron al policía municipal Jorge Amir Flota Matos, quien viajaba, junto con otros dos compañeros, en una camioneta de la secretaría de Seguridad Pública.
Pero el general Villa intentó salvar a sus guardias, diciendo que en el lugar de los hechos, se habían recogido casquillos de cuerno de chivo… aún cuando las investigaciones mostraron todo lo contrario.

Por lo pronto, el gobierno estatal ya dijo que Villa sigue al frente de esa dependencia.