Calderón y Peña Nieto: despedidas y traspiés

Aunque aún con un año por delante, como él mismo lo dijo, el discurso de ayer de Felipe Calderón sonó a despedida. Es comprensible. Frente a la sucesión que trastoca todo, son de los últimos momentos en que el Presidente concentra –aún– todo el poder: el oficial que lo entrega hasta dentro de un año, pero también el simbólico.

El lugar elegido para darlo también fue simbólico. Nada menos que el Campo Marte, zona controlada por los militares y también el lugar donde se homenajearon de cuerpo presente a los dos secretarios de Gobernación muertos en accidentes aéreos de este sexenio: Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora a quien el propio Calderón recordó ayer en un momento muy emotivo que hizo que los asistentes se pusieran de pie y que Margarita Zavala fuera a abrazar a la viuda de Blake, Gloria.

Marte, por si fuera poco, era el dios de la guerra romano.

El discurso fue escuchado por funcionarios, invitados especiales, legisladores, algunos gobernadores, muchos miembros de la Marina y Ejército y algo que me llamó la atención: becarios de programas sociales. Muchos de ellos llevaban –hasta Santiago Creel, en primera fila junto con Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero—gorras blancas puestas.

De la hora y cuarto que duró el discurso, al menos una tercera parte fue para hablar de la estrategia de la lucha contra la delincuencia y temas derivados. Lo mismo para dar un discurso para no iniciados de la diferencia entre narcotráfico y narcomenudeo, que presumir logros como 21 de 37 grandes delincuentes capturados, aclarar que si se intervino fue por la petición hasta por escrito de autoridades locales, asegurar que es un gobierno que respeta a los derechos humanos y asegurar que seguirán con todo contra los malos… y que a todos nos debe preocupar la injerencia de la delincuencia en los procesos electorales.

Aquí el discurso completo, por si no lo vieron:

Destaco el final del discurso, algunas partes, sobre todo las personales:

“Le agradezco a Dios cada día de vida y la oportunidad de servir a México y a los mexicanos en esta trinchera. Aprendí de mi padre que servir a México era un deber. Hoy puedo cumplir ese deber, y también, sé que servir a México es una gran honra, y que servirlo en horas de dificultad, es doblemente un gran honor que yo no tengo con qué pagar.

“En estos cinco años, amigas y amigos, he puesto todo, todo mi entendimiento, todos los muchos o pocos talentos que se me hayan confiado los he puesto para servir a los demás”.

“ Hoy México es una Nación más justa de lo que era hace cinco años. No es, aún, el país al que aspiramos, pero hoy sabemos, con nuestro esfuerzo, que ese México vendrá (…)

“Hasta el último día de mi mandato seguiremos en esta brega por darnos el México seguro que nuestros hijos merecen. Lo hacemos por ellos, sabedores de que lo que sembremos ahora florecerá en el futuro y será justo cuando ellos lo necesiten.

“Siempre me he rebelado contra la fatalidad, siempre me he rebelado contra el: no se puede. Nunca, nunca me he resignado a pensar que México esté condenado al atraso, a la pobreza o a la inseguridad”.

Terminó diciendo que seguirá luchando. Y “alegremente”.

¿Coinciden con el panorama planteado por el Presidente Calderón? ¿Qué evaluación tienen ustedes? ¿Qué pregunta le harían sobre sus 5 años de gobierno?

Traspié de Enrique Peña Nieto

No podemos dejar de mencionar lo sucedido el sábado pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Ahí asistió Enrique Peña Nieto a presentar su libro México, la gran esperanza.

Fue cuestionado sobre los libros que han marcado su vida personal y política… y ahí comenzó el problema.

Y es que Peña Nieto cantinfleó, la verdad. Salvo La Biblia, que dijo que no había leído completa, no pudo citar el título de un solo libro y su autor. Mucho menos tres. Para acabarla confundió autores. Le atribuyó a Enrique Krauze la autoría de “La silla del águila”, cuando en realidad es de Carlos Fuentes… Dicen que en la primera fila su futuro coordinador de campaña, Luis Videgaray, le hacía señas con los dedos sobre la boca: un llamado al silencio, digamos. Lo pueden ver aquí:

Por supuesto que no se la acabó, digamos, con las burlas. En Twitter, hasta ayer por la noche era Trending Topic (TT) un hashtag llamado #LibreriaPeñanieto, donde los tuiteros, divertidos, se encargaron de hacer una y mil combinaciones de libros no existentes basados en este traspié.

El propio virtual candidato del PRI ya había tuiteado a las 19:58, cuando las tendencias del hashtag iban bajando: “Estoy leyendo tweets sobre mi error de ayer, algunos muy críticos, otros incluso divertidos. Agradezco todos. Sigamos trabajando por México”.

Peor se puso la crítica entonces. A raíz de esto las menciones a #LibreriaPeñaNieto se volvieron a disparar, como se puede ver en este mapa:

Las menciones aumentaron y más cuando el #LibreriaPeñaNieto dejó de ser TT para dar paso a otro llamado #CosasdeGorda… hasta que volvió a aparecer cerca de las 23:30 horas y hasta con sospechas de compló, diría un clásico. Tanto así que había usuarios que copiaban a @jack, fundador de Twitter, del reclamo de transparencia por la desaparición, en TT, de #LibreriaPeñaNieto Las críticas iban de lo ofensivo a lo divertido. #Yoconfieso que muchas me parecieron muy buenas. Como parafrasear el libro de Milán Kundera, “La insoportable levedad del ser” como “La insoportable levedad del gel”. O falsos anuncios de Librerías Gandhi que decían, por ejemplo: “ Lee. Que no te de peña ajena”. O “PRImero lee”. O este video de @SoyEstivi.

Es un instantáneo spot (en su contra, claro) junto con la entrevista de Jorge Ramos donde dijo –y después rectificó, en otra entrevista—que no sabía de qué había muerto su primera esposa, Mónica Pretelini. ¿Encontrarán una manera de vacunarlo de esto de aquí a que inicien las campañas? ¿Para darle la vuelta como el “hoy, hoy” de Fox? Y otra: ¿realmente “pegará” la crítica más allá de los pocos, pero muy enjundiosos, tuiteros a la población en general? Decía @carlosdragonne: “La hipocresía de México me abruma. Se burlan de @EPN (que sí se la mamó con su desliz) en un país que se leen, per cápita, 0.6 libros al año”.

Gerardo Galarza (@ggalarzamx) tuiteó: “Básico: Para ser Presidente de la República no es necesario ser lector. Lo que no se debe es decirlo sin serlo”. Es cierto. Dejen ustedes si lee o no, cada quien lo valorará según la importancia que le dé. Lo que sí a mi me reveló es la capacidad de un hombre que aspira a ser Presidente de México a enfrentarse a situaciones inesperadas. Y peor: ¡inesperadas cuando eran esperadas! ¿O qué político profesional –como gustan de presentarse los priistas– no piensa un poco al ir a una Feria del Libro tan importante como esa en quiénes son, por si se lo preguntan, sus autores favoritos? (los haya leído… o no)