Calderón y el día del ejército

Ayer, el Presidente Felipe Calderón conmemoró el Día del Ejército y de la Fuerza Aérea.  Pero  no fue una ceremonia  cualquiera. Es la última que él  encabeza como Presidente de la República y Comandante  Supremo de las Fuerzas Armadas.  Además de que es precisamente el ejército uno de sus brazos empleados desde diciembre de 2006 para enfrentar a la delincuencia organizada, estrategia que ha sido criticada severamente por unos, y elogiada por otros. Y sí, también en medio de denuncias por la violación a los derechos humanos, cometida por militares.

En Temamatla, Estado de México, el Presidente Calderón encabezó la conmemoración del Día del Ejército. Ahí, acompañado por el General Secretario Guillermo Galván Galván y de su Gabinete de Seguridad,  reconoció que era la última ceremonia conmemorativa que  encabezaba.

Además de agradecer la labor que los militares han hecho al apoyar a la población ante desastres naturales, por ejemplo el Plan DN III,  obviamente resaltó el trabajo  que han realizado en la lucha contra la delincuencia organizada. Dijo que ante esta situación nuestro país va saliendo adelante.

–Sin la intervención patriótica  del Ejército Mexicano, se quiera reconocer o no, eso no hubiera sido posible.

Calderón hizo hincapié en su estrategia aplicada, la cual se centra en tres prioridades: el combate frontal a los grupos criminales; reconstruir las instituciones de seguridad y de justicia y finalmente  el fortalecimiento del tejido social

Dijo que debido a la forma en que actúa la delincuencia organizada, “y vulnerabilidad mostrada por las instituciones encargadas de la seguridad y justicia en diversos lugares del país, ante el sufrimiento de millones sometidos a tal flagelo, ningún gobernante que tenga el mínimo respeto por el pueblo, al cual está obligado a servir, podía cruzarse de brazos”.

Y refiriéndose  a las críticas, que desde diversos puntos de la sociedad, se han hecho a su estrategia y que piden el regreso de los militares a los cuarteles ante las muertes causadas por ellos, enfatizó  que   “la violencia asesina es causada por las bandas criminales, no por la acción del gobierno y las fuerzas armadas”.

Además de referirse al incremento de mejoras laborales para los militares, argumentó  que la presencia de los operativos federales  “han sido  en solicitud y apoyo de las autoridades  locales”  al haber sido rebasadas por los criminales”.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/831206.html

En tanto que el General Secretario destacó que ahora, la educación y preparación del  soldado mexicano “se fortalecen con la inclusión  de asignaturas  contemporáneas como  Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario  y Perspectiva de Género, entre otras”. http://www.sedena.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/discursos

Sobre  los militares que han sido denunciados por violación a los derechos humanos, ayer  Galván Galván  detalló que ya se dio una instrucción presidencial:

— explorar mecanismos para remitir a las instancias de procuración y administración de justicia ordinarias, los casos en que personal militar haya violado los derechos humanos de civiles. Los órganos del fuero de guerra – en uso de su plena autonomía – se han pronunciado a favor de transferir a ministerios públicos y jueces federales, aquellos procesos derivados de recomendaciones o de conductas indiscutibles e imputables a militares por vulnerar los derechos fundamentales del gobernado y sus garantías.

Este tema, como sabemos,  ha sido una exigencia de diversas organizaciones civiles, incluso internacionales,  que los militares responsables de violaciones a los derechos humanos, sean juzgados por la vía civil y no militar.  Recordemos que  Calderón hizo este anuncio en diciembre pasado, al entregar el Premio Nacional de Derechos Humanos.  http://www.presidencia.gob.mx/2011/12/el-presidente-calderon-en-la-entrega-del-premio-nacional-de-derechos-humanos-2011/

No podemos dejar de lado que  hace unos días,  durante la conmemoración de la Marcha de la Lealtad, el General Secretario reconoció la existencia de posibles errores cometidos por las fuerzas armadas….:  http://www.sedena.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/discursos

–¿Que han habido errores? Desde luego que sí.  Reconocerlos es lealtad.
Como lo es el aceptar las recomendaciones que nos hacen los organismos competentes. Es lealtad a las víctimas y a sus familias sancionar a los infractores comprobados y reparar el daño causado.  Pero también es lealtad al subalterno investigar a fondo y discernir aquellos casos tendenciosos que buscan desprestigiar a la Institución y desviar la acción de la justicia a favor de los delincuentes.

De acuerdo con cifras de la SEDENA proporcionadas en enero pasado, desde el 1 de diciembre de 2006 hasta enero pasado, se presentaron ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos 6 mil 65 quejas contra militares por presuntas violaciones a los DH.  De ese total,  5 mil 233 fueron cerradas, debido a que no se comprobó la violación a las garantías.  http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=631279

Y también  ayer,  al igual que en la pasada ceremonia de la Marcha de la Lealtad, también hubo elogios para  Calderón por parte de Galván Galván:

–Invocamos – en este día fasto – a la lealtad que reiteramos a nuestro Comandante Supremo, en quien reconocemos un ejercicio del mando, vertical y digno…

Mientras que el pasado 9 de febrero, el titular de la SEDENA  declaró:

–Usted es y ha sido un comandante sensible, valiente y honesto; identificado con y por sus tropas.

No  podemos perder de vista que en la congeladora legislativa está atorada  (en el Senado de la República) la reforma enviada por el Presidente respecto al  Código de Justicia Militar. Y en San Lázaro, la Ley de Seguridad Nacional, con la cual,  se regularían la presencia  del Ejército en las calles del país.

Habrá que esperar qué sucede de aquí a diciembre próximo cuando finalice este sexenio y ver qué pasa con las denuncias presentadas ante organismos internacionales por la violación a DH por parte de militares. Además de qué candidato presidencial hace suya la propuesta de mantener a los militares en las calles o regresarlos a los cuarteles.