Hay sectores en el país que hay que resetear: Josefina Vázquez Mota

Josefina Vázquez Mota está en la misma oficina en la que despachó Vicente Fox como presidente electo y donde le pidió ser su secretaria de Desarrollo Social. Es una de las dos casas que usa, ambas pertenecientes al abogado Enrique Burgos. La otra es la casa de campaña en la calle  de Sacramento donde Felipe Calderón –pese a no tener el apoyo de Fox, como ella no lo tuvo de Calderón en la precampaña—le ganó al entonces percibido como candidato oficial: Santiago Creel.

Ha cambiado mucho de 12 años para acá, cuando debutó en la política como diputada y a los meses, fue nombrada sin experiencia, secretaria de Desarrollo Social. Y me refiero a su seguridad. En nuestra primera entrevista aún contaba, desparpajada, cómo había sido un “drama” –esa palabra usó– en su familia cuando decidió trabajar y no sólo quedarse a cuidar a sus hijas en casa; también por su elección de casarse con Sergio Ocampo a quien conoció en la Vocacional del Politécnico y fue su único novio. Siguen casados y tienen tres hijas: Maria José, Celia María y Montserrat.

Ha desafiado lo que –por formación—se esperaba de ella, proceso difícil que está retratado en su bestseller “Dios mío, hazme viuda, por favor”. Viene de una familia conservadora y tradicional. La cuarta de siete hermanos. Su padre, Arnulfo, vendía pinturas; su madre, Josefina, fue un ama de casa determinante en la vida familiar.

Estudió Economía en la Universidad Iberoamericana. Ahí tuvo sus primeros contactos con gente de izquierda; profesores que se habían ido a la guerrilla. Simpatiza con la corriente de la Teología de la Liberación; admiradora de Oscar Arnulfo Romero.

–Sin jiribilla. ¿De qué manera ser ama de casa te ayudaría a gobernar un país?

–Hablando en serio, te da una sensibilidad diferente. La vida cotidiana no te permite perder el piso. Al ser mamá y la señora de la casa, todos los días regresas a la realidad. Estás al pendiente de todo y en contacto con tus hijos.

El otro día leía a una mujer política que decía: mi única desventaja frente a un político es que yo no tengo una esposa que me lo resuelva todo. Estuve de acuerdo.

–¿Gobernaría diferente una mujer?

–Quiero ser Presidenta no por ser mujer. Pero estoy segura que sí: todos los días te toca, desde tu casa, dirimir diferencias. Una mujer lee, escribe en su blackberry, oye radio, ve la televisión y está pensando en otra cosa…  Lo que le aporta una mujer a un estilo de gobernar es la posibilidad de la inclusión y de la comprensión en un sentido más amplio. Cuando tienes hijos, cada hijo es absolutamente diferente. Respetas que uno crea en una cosa, otro en otra, y construyes puntos de convivencia. Tenemos la capacidad de poner orden. Hemos demostrado el valor de enfrentar desafíos y fuerza de salir adelante solas o con acompañamiento limitado. También se nos exige más.

A un hombre difícilmente le calcularían el precio de su corbata, cuántos kilos pesa, o si va al psiquiatra. Nosotras siempre estamos en una vitrina; la mirada no es la misma. Tenemos que demostrar todos los días que sí somos capaces y que merecemos estar donde estamos.

–Hay una cultura machista en México de violencia de todos niveles hacia las mujeres, que se refleja incluso en las preguntas que te hacen.  La más dura que he escuchado: que cómo vas a manejar el ejército si tienes un cólico menstrual.

–Sí. O que te preguntan si tienes el valor para enfrentar al crimen.  Mi respuesta es que el valor no es una cuestión de género. Conozco hombres muy cobardes y muy valientes;  mujeres muy miedosas y muy valientes.

Cuenta que hace dos sábados tuvo un desayuno con más de 2 mil funcionarios públicos, entre ellos varios generales de división y almirantes retirados. Fue un momento muy emotivo cuando la aplaudieron tras decir: “Seré una digna comandante en jefe de las Fuerzas Armadas”.

–Serías la primera candidata mujer a la presidencia por el PAN y la primera que realmente tendría posibilidades de ganar, tras candidaturas importantes pero testimoniales como las de Patricia Mercado, Rosario Ibarrra, Cecilia Soto. ¿Qué sientes?

–Me siento emocionada, comprometida, con la fuerza y el valor. Me siento acompañada. Decidí vivir esta etapa de precampaña no solamente sin descanso, sino con la mejor actitud. Ya he vivido otras etapas en la vida de la política que han sido muy desafiantes y dolorosas…

Le pido que describa algunas de esas etapas con ejemplos. Audaz y desafiante dice que fue su paso de la SEP al Congreso; la decisión de públicamente aceptar que quería ser candidata y su paso por algunos desastres naturales, como cuando vivió en el cuartel militar de Tapachula, Chiapas. Acepta que fue temeraria al aceptar ser la encargada de la Sedesol, pero es más cuidadosa con las dolorosas.

–Cuando ha habido ingratitud. O soledad. Que finamente la soledad acompaña a la política—dice. Dolorosos cuando he perdido en estos 11 años amigos como Cecilia Loria y Germán Dehesa. Hubo momentos de tristeza, desilusión y dolor, pero decidí que si quería seguir aquí (en la política) sería sin cargarlos. Me siento muy libre.

–¿Te ha dolido el no apoyo del Presidente?

Antes de responder respira profundo: “Pues mira… mi relación con el Presidente se ha mantenido, con diálogo, cercanía. Con Margarita también. He aprendido que tenía que hacerlo yo, con mi equipo, a mi manera, con el esfuerzo de quienes me están acompañando.

–¿Ha sido un acicate, incluso?

–Por supuesto. Porque no estás esperando nada. Sabes que lo que quieres lo tienes que construir.

–¿Qué harías diferente a los gobiernos panistas?

–Primero construiría sobre lo que los gobiernos han hecho….

–¡Tu siempre políticamente correcta! Los periodistas tenemos que escuchar tres veces lo que dices y ni así nos queda claro.

Se ríe y contesta:

— Acepto la crítica. Pero así es. El gobierno del PAN nos ha dado estabilidad. ¿Qué haría diferente? Fortalecer el mercado interno. Frente a un entorno económico internacional incierto, apostar por el talento de los mexicanos.

Seré aliada de la vivienda. La vivienda es también una apuesta de gobernabilidad y paz social. Como la cultura. Propondré una materia de Educación para la paz. Una presidenta del turismo. De la minería, la infraestructura. Lograr mercados con mayor competencia: los más pobres compran en mercados de baja competencia.

–¿Incluye medios, terceras cadenas, telecomunicación?

–Tenemos que abrir y no con dedicatorias. En el país tenemos al menos 3 grandes retos. Uno es despersonalizar las instituciones y mira que te lo digo después de encabezar 2 secretarias. No pude ser que ciertos personajes sean más importantes que las instituciones.

–¿Cómo Elba Esther Gordillo?

—¡Y como muchos otros! Eso hace que México no pueda jugar en grandes ligas. Estamos sujetos a intereses, que pueden ser legítimos. O a caprichos. Es necesario que todos seamos iguales ante la ley. Necesitamos reglas claras; a lo mejor no les gusta a todos, pero es peor no tenerlas. Y un gobierno que tenga la fuerza de cumplirlas.

El otro día me decía una joven: ‘En muchos aspectos hay que resetear a México’. Me parece una expresión muy sabía, sí. Hay sectores que hay que resetear.

–Al interior de tu partido, a todos los que no se la jugaron contigo, ¿qué les dices?

–Bienvenidos. Necesitamos de la inteligencia, talento, trayectoria y fuerza de absolutamente todos los panistas. Para mi cada día es un día que vuelve a amanecer. Ya amaneció otra vez y estoy esperando a todos.