Una puerta abierta en la SCJN, faltan 10

Tras diversos llamados de asociaciones de la sociedad civil a tener una reunión con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) uno de ellos abrió la puerta para tener un diálogo: Arturo Zaldívar. La reunión fue el pasado miércoles y hay mucho qué contar sobre ella.

Antes que eso, un resumen ejecutivo: la reunión se buscó, con todos los ministros, tras que hace unas semanas, la SCJN declaró, en el pleno, constitucional un artículo de Jalisco en el que se avala revocar el mandato de algún miembro del Ayuntamiento si tuvieran “incapacidad permanente física o mental”. El caso se explica con más detalle en este blog “Un controvertido fallo de la SCJN o de cómo Stephen Hawking no podría ser funcionario en México”  http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle15643.html

La reunión, programada a las 14 horas y que duró más de dos horas, fue muy interesante por muchas cosas, se las cuento brevemente. Participaron en ella integrantes de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos,   el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Disability Rights International (DRI), el Centro  Internacional de Investigación pro Derechos Humanos y Desarrollo Inclusivo A.C, el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Libre Acceso, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y el portal Dis-capacidad.com.

Tras una clara exposición de Carlos Ríos Espinosa, quien fue a título personal y como integrante del comité de expertos de la ONU que vigilan la implementación de la Convención por los Derechos de las personas con discapacidad (CDPD de aquí en adelante), Zaldívar respondió con honestidad –que se agradece– cosas sorprendentes.

Zaldívar lo que primero hizo fue ofrecer una disculpa a título personal y de los ministros en el sentido de que nunca quisieron con el lenguaje maltratar a las personas con discapacidad, aceptó que –la verdad– no se contempló la Convención por los derechos de las personas con discapacidad para su fallo. De plano.

Que sí estuvo incluida en la exposición del ministro Fernando Franco, brevemente, pero que como ellos no pensaban que el artículo incluyera en nada a personas con discapacidad, sino a “incapacitados”, pues no lo tomaron en cuenta. No ayudó en nada que la CNDH, increíblemente, tampoco haya citado la Convención para su argumentación de que el artículo de Jalisco se declarara inconstitucional. Es decir, que basaron su fallo en un modelo médico y no social; en un paradigma obsoleto que, por ley ya está superado cuando México ratificó la CNPD.

Como no fue grabado, no me atrevo a citarlo, sin embargo dejó claro que no sabía de la importancia de la Convención, del paradigma que cambia y que resumo de nuevo. Para que quede claro, me parece, hay que insistir.

El paradigma médico ve a las  personas con discapacidad como enfermos que necesitan adaptarse al mundo de los “normales” donde son sujetos de asistencialismo; el paradigma social cree en las personas con discapacidad como sujetos de derechos, como todos los demás y la discapacidad es vista, también como un fenómeno social: es la sociedad la que debe crear una sociedad para todos. Las personas con discapacidad en todo caso necesitan ajustes razonables para acceder a sus derechos.

 Zaldívar escuchó los argumentos de Ríos Espinosa y también luego comentarios de muchos de los que estuvimos en la reunión. Apuntaba, contestaba y al final nos dijo que había entendido claramente que íbamos a plantear algo de fondo y no de forma. Se comprometió a estudiar el paradigma que plantea la Convención y pidió que lo viéramos como un aliado.

Como bien dijo Agustín de Pavia: sí tenemos que ponernos de acuerdo en el lenguaje porque si no nos entenderíamos. Zaldívar respondió que sí, que finamente el Derecho es un lenguaje, lo cual me pareció justo. En el fondo, en este artículo lo que se discute no es el lenguaje, sino salvaguardar los derechos políticos de sí, todas las personas incluyendo las que tienen una discapacidad.

Zaldívar tiene fama de ministro garantista, partidario de los derechos humanos. Lo ha probado con sus argumentaciones, entre las que se incluyen de manera sobresaliente su presentación sobre el caso de la Guardería ABC.

Por eso estoy muy preocupada. Y junto con las organizaciones que convocaron a la reunión seguiremos insistiendo en hablar con todos los ministros.

Si Zaldívar, uno de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además un ministro de vanguardia, no conoce bien la CDPD, considerada el primer gran tratado de derechos humanos del siglo XXI, ¿qué podemos esperar del resto del poder judicial?

Además, comentó algo que me parece que es muy importante y que pronto será noticia: que hay opiniones encontradas en la SCJN sobre el llamado “Bloque Constitucional”. Si bien entendí es contemplar los tratados internacionales como parte de la Constitución, con la misma jerarquía. Zaldívar sí está a favor, pero es un debate pendiente. Un debate, me parece que es muy importante y del que hay que estar al pendiente.

No me vaya a pasar como a Sealtiel Alatriste, así que voy a citar un correo que no fue público de Carlos Ríos sobre este tema: “¿Como que primero la Constitución y después los tratados? ¡De ninguna manera! ¡Tienen la misma jerarquía! Este caso es un perfecto ejemplo de lo que pasa si no hay una interpretación holística de los derechos humanos, que enfatice la interdependencia (entre los tratados internacionales y la Constitución)”

Creo que Carlos tiene toda la razón.

La reunión, sin embargo terminó muy optimistamente. Zaldívar se comprometió a hablar con sus compañeros ministros sobre el tema y una posible reunión con ellos; a llevar el tema de crear un protocolo de acceso a la justicia para personas con discapacidad con el ministro presidente, Juan Silva Meza; analizar la posibilidad de tener talleres al interior de la SCJN sobre la CDPD; seguir en contacto con organizaciones de y que trabajan con personas con discapacidad para futuros temas que los involucren, retomar el tema del proyecto de accesibilidad web de la SCJN.

 Va un ministro –¡muchas gracias, ministro Zaldívar!—pero… ¡faltan 10! Seguiremos insistiendo en un llamado a platicar con tod@s. Es importante.