En el caso de un sismo, ¿qué se hace con las personas con discapacidad?

El martes 20  de marzo –a todos, menos a los chiapanecos que ya tenían planeado un simulacro de macro terremoto justo a las 12 del día—a la mayoría de los habitantes del DF, Guerrero y Oaxaca el temblor de 7.9 grados Richter nos tomó con sorpresa, sí, pero más preparados. Al menos mucho más preparados que en el 85.

Creo que muchos ya tenemos inscritos en la reacción inmediata la mayoría de las medidas a tomar en esos momentos como mantener la calma, no correr, no empujar, no gritar. Hemos establecido redes para comunicarnos, etc. Pero creo que esto aún no es verdad para un sector de la población: el de las personas con discapacidad.

Lo vi en una nota de Noticieros Televisa que reportaba el momento en el que, gracias a diversas cámaras de seguridad del DF, se había vivido el sismo en las calles. Sin embargo, la reportera, antes de irse al centro de comando de emergencia dio un dato: los únicos que se quedaron adentro del edificio del DIF del DF fueron precisamente 3 personas con discapacidad: dos usuarios en silla de ruedas y una persona ciega que se puso debajo del escritorio.

Durante el sismo ellos se fueron a una zona de seguridad –previamente establecida, salvo el hombre ciego—y después regresaron por ellos. Al parecer ese es el procedimiento, punto. No hacer nada hasta asegurarse de que todos los demás están a salvo. ¿No está mal? A mí sí me parece que se debería hacer un esfuerzo adicional…

Lo único que encontré, por lo pronto en la página de Protección Civil del DF fueron generalidades con respecto a cómo tratar a personas con discapacidad en emergencias, que son útiles, pero bueno, nada extraordinario. Está en la Guía para la Elaboración de un plan familiar de protección civil que independientemente de todo les recomiendo leer http://187.141.49.253/comites_vecinales/docs/2a_Sesion/05-Guia%20para%20la%20Elaboracion%20del%20Plan%20Familiar%20de%20Proteccion%20Civil.pdf. Vaya hasta imprimir y discutir con su familia. Nunca está de más.

Pero dicen en la página 15-16 sobre “Factores de Riesgo y Recomendaciones al Evacuar a personas con discapacidad”, dividido por tipo de discapacidad.

Para personas con limitación visual:

“Hable natural y directamente al individuo y NO a través de terceros. No grite.

“No tenga miedo de usar palabras como “vea”, “mire”, o “ciego”. Es adecuado hablar en forma descriptiva, por ejemplo, mire: en frente suyo hay un obstáculo, siga por la derecha..

Ofrezca ayuda, pero deje que la persona explique la ayuda que necesita.

Describa por adelantado la acción que se va a tomar.

Deje que la persona agarre ligeramente su brazo u hombro para guiarse. Él/ella tal vez escoja caminar un poco atrás de quien lo  guía para evaluar las reacciones de su cuerpo ante obstáculos; asegúrese de mencionarle la proximidad de escaleras, puertas, pasillos estrechos, rampas, etc.

Al guiar a la persona a sentarse, ponga la mano de ésta en el respaldo de la silla.

Al guiar a varias personas con problemas de visión al mismo tiempo, pida que se tomen de la mano.

Debe asegurarse de que después de salir del edificio, las personas con problemas de visión no sean abandonadas sino que se lleven a un lugar seguro, donde un(os) compañero(s) debe quedarse con ellos hasta terminar la emergencia.

Para las personas con limitación visual que utilizan perro guía, planee evacuar el perro junto con el dueño. Cuando el perro lleva puesto su arnés, está de guardia; si usted no quiere que el perro guíe a su dueño, haga que el dueño quite el arnés del perro. En caso de que usted deba ocuparse del perro al ayudar al individuo, se recomienda agarrar la correa y no el arnés del perro.

Es aconsejable que las rutas de evacuación estén marcadas con una textura ubicada en el suelo que permita orientar en dirección a las salidas de emergencia, complementada con una señalización en escritura Braille ubicada en los muros. Guía para la elaboración del Plan Familiar de Protección Civil

Para personas con discapacidad auditiva:

“Prenda y apague el interruptor de las luces para llamar la atención de la persona.

Establezca contacto visual con la persona, aún si está presente un intérprete.

Para comunicar expresiones básicas como “peligro”, “tranquilo”, “calmado”, “urgente – salir”, es pertinente que quienes estén cerca de estas personas, aprendan dichas expresiones en lenguaje mexicano de señas, para lograr una comunicación efectiva.

Sea paciente, la persona tal vez tenga dificultad en entender la urgencia de su mensaje.

Proporcione a la persona una linterna y un silbato para señalar su posición en el evento en que se aparte del grupo, del equipo de rescate o del compañero.

Los brigadistas pueden contar con una libreta con mensajes prediseñados que orienten las acciones para seguir durante la emergencia.

Para personas con discapacidad intelectual:

“Pueden mostrar dificultad en reconocer o responder ante una emergencia, si no están adecuadamente motivadas. Tal vez tengan también dificultad en responder a instrucciones que involucren más de un número pequeño de acciones sencillas. Su percepción visual de señales o instrucciones por escrito, puede confundirse.

Algunas sugerencias para ayudarlas incluyen:

–Acompañarlos, dado que su sentido de orientación puede ser limitado.

–Las instrucciones o información deben dividirse en pasos sencillos, sea paciente.

–Se deben usar señales y/o símbolos para comunicarse con ellos.

–El individuo debe tratarse como un adulto que por casualidad tiene una discapacidad cognitiva o de aprender. No le hable en tono condescendiente y no le trate como a un niño.

–Establezca estrategias dentro de los planes de emergencia previamente, para ayudar durante la emergencia a las personas en condición de discapacidad.

Para personas con discapacidad motriz:

“Si la persona con movilidad reducida usa una muleta o bastón, tal vez pueda utilizar escaleras independientemente. Una mano se usa para agarrar el pasamanos y la otra para la muleta o bastón. En este caso, es mejor NO interferir con el movimiento de esa persona. Tal vez se pueda ayudar al ofrecerse para cargar la otra muleta. Así mismo, si la escalera está llena de gente, usted puede servir como barrera.

–Las personas en sillas de ruedas pueden necesitar apoyo para pasarse de una silla a otra. Según la fuerza de la parte superior de su cuerpo, tal vez sean capaces de hacer gran parte del trabajo por sí solos. Al ayudar a la persona en silla de ruedas, evite aplicar presión en las extremidades y el pecho. Tal presión puede provocar espasmos, dolor y hasta respiración restringida.

–Tenga cuidado especial en el momento de cargar a alguien en los hombros, ya que puede ser peligroso para las personas. Consulte las técnicas sugeridas para el traslado ágil de personas con algún tipo de limitación, algunas técnicas no se recomiendan para aquellos individuos que presentan alteraciones neurológicas y/o que cuenten con apoyos ortopédicos (corsé, tutores externos, aparatos largos entre otros), asimismo esta sugerencia aplica para quienes presentan adicionalmente trastornos de tipo respiratorio o cardiaco.

— En caso de tener que cargar a la persona, tenga en cuenta utilizar un método eficaz y seguro. Por ejemplo: levantamiento en cuna, cuando la persona que hay que cargar tiene poca o nada de fuerza en los brazos (es más seguro si la persona que se carga pesa menos que el cargador).

–Otra técnica es la de dos personas que cargan en forma de columpio o silla, es decir, los que van a cargar se sitúan a lados opuestos del individuo, cada persona agarra un brazo del individuo y lo pone sobre los hombros; se agarra el antebrazo del compañero atrás del individuo en la región de la espalda inferior; y se agarra la muñeca de la otra mano del compañero por debajo de las rodillas del individuo. Ahora los dos compañeros deben inclinarse cerca de la persona y al contar hasta tres, levantarla.

— Para ayudar a bajar una silla de ruedas por una escalera, párese atrás de la silla de ruedas y agarre las empuñaduras de los brazos de la silla; incline la silla hacia atrás hasta el punto de equilibrio; baje hacia adelante manteniéndose un escalón arriba de la silla; mantenga el centro de gravedad y deje bajar gradualmente las ruedas traseras al próximo escalón, asegurándose de mantener la silla inclinada hacia atrás.

–Si es posible, haga que otra persona le ayude agarrando el armazón de la silla y empujando desde la parte frontal. No levante la silla, ya que esto transfiere más peso al individuo atrás.

Hasta ahí las recomendaciones. Pero por lo que veo no hay realmente un protocolo que instruya a cómo sacar, en qué orden, con quienes, a personas con discapacidad que puedan estar en edificios, para empezar, públicos. ¿Había en alguno de estos lugares instructivos en LSM para personas sordas? ¿Los brigadistas tenían eso? ¿Hay un grupo capacitado para cargar y sacar a personas con discapacidad motriz o los dejan en una zona de seguridad y luego –si el edificio no se cae—regresan por ellos?

No me queda claro. Y no queda claro tampoco porque en simulacros tampoco se hace nada. La prueba está en lo que le pasó a Carlos Ríos en un megasimulacro de sismo hace un par de años. Estaba en la secretaría de Relaciones Exteriores y pues lo dejaron. Se quejó ante la CNDH y aunque esta instancia dice que se reconoció la violación a sus derechos llegaron a una negociación con la secretaría quien, al parecer estaría elaborando un manual o norma… del cual no sabemos nada.

El caso es que ya se dio el caso de un macrosismo y no se necesita ser pitonisa para saber qué vendrán más. ¿Y las personas con discapacidad? ¿Qué hacemos con ellas?