Un fallo ejemplar… y más reuniones en la SCJN


Esta semana supimos de un fallo ejemplar en el Juzgado Quinto de Distrito del Centro Auxiliar de la Primera Región, en el Distrito Federal. Una jueza, Paula María García Villegas, decidió amparar a una persona justamente tomando en cuenta el criterio que ahora es novedoso pero que en unos años deberá ser lo común: aplicando diversas leyes y también convenciones internacionales en materia de derechos humanos, determinó que un juicio tiene que reponerse tras que una persona ciega no tuvo acceso –porque no lee—a los ajustes razonables necesarios para que pudiera ser informado de todo.

 

Suena rimbombante. Lo explico en pocas palabras: el juicio se tiene que reponer porque en el primero, contra el que se amparó, no permitieron que le leyeran argumentaciones del juicio, como deben hacer porque no está en condiciones de leer. La persona está siendo acusada por un banco de no pagar la hipoteca de su casa –que no se si la pagó o no, para el caso de este fallo ejemplar, es lo de menos.

 

Aquí http://www.cjf.gob.mx/documentos/notasInformativas/docsNotasInformativas/2012/notaInformativa11.pdf hay una nota informativa del Consejo de la Judicatura que explica todo el fallo, sus razones, los tratados internacionales y las leyes a las que hicieron referencia, por si les interesa.

 

En este país en el que aún hay leyes locales que a priori desacreditan a personas sordas (dicen “sordomudas”, termino equivocado porque sí hablan en lengua de señas) o con discapacidad intelectual (que los llaman por otros términos) a incluso heredar o saber de asuntos legales, esta es una lectura, por el momento, novedosa. Y claro que apegada a derecho: tanto a la nueva ley de amparo como a la reforma de derechos humanos apenas realizada el año pasado, pero que también contempla las diversas convenciones internacionales de derechos humanos sobre el tema.

 

Decidí que sería tema del blog de este viernes porque hay que alentar justamente este tipo de fallos. Aunque sólo aplica para esta persona en particular es muy estimulante ver que hay jueces en México con la suficiente preparación y sensibilidad para otorgar amparos en este sentido. Jueces más preparados en el tema de derechos humanos, más garantistas, como se dice.

 

Y es que esto —leer en voz alta o no a una persona en un juicio–, ese simple “detalle” para muchos es la diferencia entre que una persona acceda a la justicia o no. Lo mismo aplicaría en un caso donde una persona sorda, que no lee, fuera privada, como seguramente lo es actualmente en México de un traductor en lengua de señas mexicana; o una persona con discapacidad intelectual a la que no se le hacen los ajustes necesarios, quizá mediante un traductor-terapeuta en español simple para que entienda de lo que se le acusa. Ojo, me refiero a una persona con discapacidad intelectual que no esté interdictada, es decir, que esté legalmente declarada como “incapaz”.

 

Lo interesante es saber también quién es esta juez. Tiene un nombre kilométrico: Paula María García Villegas Sánchez Cordero http://w3.cjf.gob.mx/sevie_page/Busquedas/Consultas/index_Ficha.asp?exp=27391&rutaFichas=FichasJueMag

Si les suena el Sánchez Cordero es que bueno, pues sí, es hija de la ministra de la Suprema Corte de Justicia, Olga Sánchez Cordero. Pero a ella no le han regalado nada. Está ahí tras concursar tres veces.

 

¿Es una raya en el agua? Por el momento, sí. ¿Qué tenemos que hacer para que sea un criterio que más pronto se vuelva regular? Varias cosas, me parece:

 

–Asegurarse que las Universidades que ofrecen la carrera de Derecho estén preparando a los futuros abogados del país con esta formación. Que modifiquen o amplíen sus programas de estudio para que realmente comprendan la revolución que está llamada a ser la modificación del artículo primero en materia de derechos humanos. Creo que muchas de ellas no lo han hecho. Así ellos estarán listos para defender a sus clientes en estos casos.

 

–Dar a conocer a las personas con discapacidad que tienen este derecho. Hacerlo más, pues. Difundir la Convención y también lo que implica la reforma en derechos humanos del año pasado.

 

–Preparar también a jueces en el tema. Por contagio, vía talleres, ¿dando reconocimientos? ¡como sea!

 

–Litigar temas que violenten derechos humanos hasta la Suprema Corte de Justicia, pidiendo que los atraigan. Ahora, claro, esto requiere instituciones, sobre todo OSC´s que lo hagan, que puedan hacerlo dentro de su presupuesto, ya que es un trámite largo y por lo tanto caro. Este punto tiene varias ventajas: que da notoriedad porque se discute en el máximo tribunal del país y que si se vota con más de 8 votos a favor genera jurisprudencia.

 

–Y algo que el ministro Arturo Zaldívar nos dijo que ya la SCJN  hará pronto, tras platicarlo, como lo prometió con el ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Juan Silva Meza: un protocolo de acceso a la justicia para personas con discapacidad. Se haría tras que terminen el de indígenas, tras que hicieron uno para niños, niñas y adolescentes. Es muy importante que se haga.

 

Otras reuniones con ministros de la Suprema Corte de Justicia.

 

Más puertas se abren en la Suprema Corte de Justicia. Esta semana, un grupo nos reunimos con todos los ministros de la segunda sala, integrados por Sergio Valls Hernández, presidente; Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Margarita Luna Ramos, Fernando Franco González Salas y Luis María Aguilar Morales.

Fue una reunión rápida, en la solemnidad de la segunda sala, que duró una hora justo. Sólo alcanzó el tiempo para que Carlos Ríos expusiera el tema y que cada uno de los ministros diera sus puntos de vista. No fue un diálogo, no hubo tiempo para una réplica que hubiera sido muy interesante… había muchas cosas que decir y precisar.

La mayoría de los ministros aceptaron que en el futuro se podría tomar más en cuenta el enfoque que plantea la Convención. En particular el ministro Franco, quien integró el proyecto insistió que la Convención sí se mencionó; todos los ministros se mostraron abiertos a seguir platicando. El que fue irreductible en su posición –al menos en esta primer encuentro– fue Sergio Salvador Aguirre Anguiano quien de plano dijo que no estaba de acuerdo con que “una institución se aletargue por el derecho de una persona”. En fin, habrá que convencerlo…

Como bien decía Sergio Méndez Silva: se abrió un ostión. Hay que tratar de hablar, con más calma, ministro por ministro. Y estar cerca para en cuanto se toque un tema que tenga que ver con los derechos de las personas con discapacidad, acercarse para platicar más, mandar documentos… lo que sea necesario.

Al día siguiente, el grupo fue recibido por la ministra Olga Sánchez Cordero, la única que votó en contra en el juicio de inconstitucionalidad que nos llevó a acercarnos a la Corte, si bien por otras razones. Yo no pude ir, pero bueno, confío en que alguien del grupo lo ponga en el blog. Y si no seguro habrá una muy buena nota al respecto en el portal www.dis-capacidad.com que pongo aquí en cuanto esté lista.

Por lo pronto ayer hablé por teléfono con la directora del portal,  Libertad Hernández, quien me comentó la total apertura de la ministra al tema.

Que incluso casi los regañó diciendo que la acción de inconstitucionalidad estaba desde hace tiempo flotando por la Corte y que incluso debimos habernos acercado antes. Tiene toda la razón.

Ella opina y más después de conocer un poco más a fondo el paradigma social sobre el médico que esta ley es inconstitucional y discriminatoria. Vaya, qué bien.

Los ministros José Ramón Cossío y Jorge Mario Pardo Rebolledo nos recibirán el 16 y 30 de marzo, respectivamente.

Así que ahí seguimos.