Calderón y la derrota del PAN

A ver, a ver, una sonrisita por favor. /Foto: Especial.

Felipe Calderón no se va por las ramas. En la primera entrevista que da tras que su partido fue votado y botado por los ciudadanos de Los Pinos, el aún presidente enumera algunos culpables del resultado, dice, “multifactorial”: el partido, la campaña, la estrategia, las candidaturas… y sí, su gobierno.

Es más, dice:

–Afirmo y creo que hay que refundar al PAN, hay que reconstruirlo desde los cimientos hasta la cúpula, piedra por piedra.

Muy bien, vamos por partes, según lo dicho por el mismo “primer panista” del país.

Justo esa podría ser una de las primeras críticas: que a la manera del PRI, ni Fox ni él supieron darle la vuelta al modelo priista que desde Los Pinos se mandaba al partido gobernante, como un apéndice, sin pluralidad.

 

El Partido. El PAN está  dividido, desde hace tiempo. Si bien siempre han tenido grupos que luchaban por lugares, ya en el poder la lucha se volvió peor.  Había cargos, dinero… Cuando Calderón llegó a la Presidencia dijo claramente que lo había hecho pese a su Presidente (de partido, Manuel Espino) y todos sabemos que tampoco fue el candidato de Fox. Divisiones, por cierto, que nunca pudieron sortear y cuyo desenlace está a la vista: Espino y Fox llamaron a votar por Peña Nieto—el ala ultra del PAN, si quiere sólo ultra pragmática que más que apoyar al PAN buscaban que no llegara, al precio que fuera AMLO. Y estaban dispuestos a ser seducidos por el PRI.

En tiempos más recientes, la elección interna tampoco ayudó. La división ahí estuvo siempre. A veces, durante la campaña, Vázquez Mota parecía más un árbitro que alguien a quien apoyar.

Está como para explicarse el verdadero papel de Gustavo Madero, quien regresó a su escaño, a abrir espacios allá que no se vieron… Y el hecho de que nunca se percibió que Calderón la apoyara y llamara a cerrar filas con ella como Fox sí lo hizo en el 2006.

 

La campaña y la estrategia Fue un desastre. Desde sus primeros anuncios que más bien parecían escena de terror de Alfred Hitchcock hasta la indefinición sobre si eran una propuesta de continuidad del actual gobierno o si rompían. La (in)decisión estuvo presente al menos hasta la tercera parte de la campaña en el war room que más que cuarto de estrategia parecía mesa de debate (entre contrarios). Parecía que Josefina no podía coordinar un equipo y así aspiraba a gobernar un país. Había contradicciones de discurso entre un poder “ciudadano” y ser la persona –mamá—que quería cuidar a nuestros hijos como había cuidado a las suyas. Algo así como el maternalismo (vs. paternalismo) en el poder.

 

El gobierno. Error de inicio: empezar una lucha contra la delincuencia apresurada y sin el apoyo de otros factores políticos cuando aún estaba muy reciente el ganar una elección por el 0.56% de la votación y en medio de un ambiente con alta polarización.

La rápida criminalización de inocentes víctimas llamadas “daños colaterales”: chavos de Salvárcar, estudiantes del TEC de Monterrey, los hermanos Almanza Salazar. Sean quienes sean, los 50 mil muertos del sexenio.

El caso de la Guardería ABC que no se atendió a tiempo.

No cumplir con ser el sexenio del empleo, aún reconociendo que sorteamos bien una crisis económica “que vino del exterior”—como se repitió hasta el cansancio.

Decía un priista: lo que hizo bien, le salió mal. La extinción de Luz y Fuerza del Centro.

Los osos en materia de justicia: el Michoacanazo, Jorge Hank Rhon, El Chapito, entre otros. Ahora, vetar la Ley de Víctimas.

El escándalo de corrupción de la Estela de Luz; no aprovechar los festejos del Bicentenario. A todo esto, ¿qué es del megacoloso? Y ah, gobernar con los más cercanos, quizá no los mejores. Carecieron de malosidad, quizá…

Entre otras cosas, sólo revisión a vuelo de pájaro. Y consciente de que no revisamos –que podría ser materia de otro texto—los gobiernos estatales que perdieron. Me quedo sólo con una declaración de Juan Ignacio Zavala en W Radio el mismo 1 de julio: “….gobiernos poco cercanos a la gente, distantes, disfuncionales”.

 

Las candidaturas. Dejo aquí fuera a  Vázquez Mota, ya está una crítica arriba y aun así creo que era la mejor “hasta para perder”, como decía un panista cercano a ella. Hay muchos otros candidat@s  sobre los cuales reflexionar. Una pregunta: ¿qué hacía Fernando Larrazábal en una boleta? De nuevo a la entrevista de Juan Ignacio: “candidaturas malonas en algunos estados de la República”.

 

Por cierto, en la misma entrevista, Ciro Gómez Leyva le dice que en el próximo sexenio, el PRI  y el PAN tendrían mayorías necesarias para sacar adelante reformas. Calderón contesta: “PRI y PAN (la) tienen ahora”.

Mmm, interesante. ¿Estarán pensando en  un periodo extraordinario antes de septiembre?  Ayer la propia Vázquez Mota mandó el anzuelo legislativo a Peña Nieto:

–Es hora ya de hacer valer las coincidencias que surgieron en las campañas y demostrarlas con los hechos. En las próximas semanas puede concretarse la reforma laboral que dé mayor empleo y libertad sindical.

¿Y si ya después de la laboral se siguen con la energética, la hacendaria? Si así lo piensan suena en perfecta gasolina para el movimiento de AMLO, sólo digo.

 

Rodeado de unas 3 mil tarjetas de Soriana que le han llegado a su casa de campaña, AMLO ayer insistió en que iría paso a paso porque la acusación es “grave”. Se centró en la compra de voto y cómo esto ensució la elección. Aseguró, una vez más, que todo lo hace con apego a lo que la ley le permite. Y hasta ahora así es.

Antes Ricardo Monreal, su coordinador de campaña, lanzó otra frase interesante: “El IFE perdió su oportunidad de limpiar la elección”. Así en pasado. Y es que ahora la decisión de abrir y re-contar todos los paquetes está en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el TEPJF  y el PRI está de acuerdo con hacerlo si esta autoridad electoral lo pide.

Pero ahora ya no está en juego sólo recontar votos. Lo que se ve en el horizonte, sin embargo, es la petición de la nulidad de la elección por estos delitos que, dice el candidato de la izquierda, suman “millones”, los millones de votos que le faltaron para ganarle en el conteo oficial a Peña Nieto. Seguirá la inequidad en los medios durante la elección, aunque el IFE haya medido y la UNAM palomeado. Será decisión, pues, del TEPJF. Hasta allá llegarán. El plazo es el 6 de septiembre, ni un minuto antes.

Lo que sí no entendí fue la contestación de AMLO cuando le citaron la opinión de Graco Ramírez, gobernador electo de Morelos por la izquierda, quien no está de acuerdo con su actitud. “NO he escuchado cantar todavía tres veces el gallo”. Mmm.

Ahora algo importante que tomar en cuenta. Por ley, el IFE no entrega sus reportes de fiscalización de las campañas hasta diciembre o el año que entra…. ¿Será una suerte de Pemexgate pero con el partido acusado en el gobierno?

 

¿Y si la PGR  abre una fiscalía especial  –sí, sí ya sé que de nada sirven, pero en estos tiempos basta  la intención—para saber qué pasó con las tarjetas que presuntamente entregó el PRI a ciudadanos  para catafixiarles su voto por productos de la tienda Soriana?

Mientras que salen a la luz pública testimonios de ciudadanos que fueron visitados por representantes del PRI para prometerles esta ayuda, en el tricolor hacen  Operación Pinpón   y se lavan las manos.

Que ellos no fueron, dice el vocero del Comité Ejecutivo Nacional,  Eduardo Sánchez. Y es más: presentarán una denuncia contra quien resulte responsable investigarán a quién a nombre de ese partido hayan realizado estas prácticas.  Y calificó este caso, y el de las tarjetas Monex  como “burdo, un montaje y una farsa”.

Y claro, también parece haber ciudadanos a los que la tarjeta les llegó con 100 pesos solamente cuando les ofrecieron mil. No estaría de más que ellos se organizaran y pidieran “peso por peso, tarjeta por tarjeta”.

 

Qué buena onda es (con algunos) la Comisión Federal de Electricidad. Ahora nos enteramos que  a dos plantas de la firma Pepsico, o Embotelladora Mexicana, les perdonaron un adeudo por  más de 105 millones de pesos, por consumo desde 2008 a la fecha.

Si usted y yo debiéramos ese lapso de tiempo el adeudo mínimo, seguro ya estaríamos  viviendo a la luz de las velas.