Góngora Pimentel: ministro y padre hipócrita

Pese a que ofreció una disculpa pública, pese a que ya estaba en pláticas con su expareja y abogados para arreglar la situación, algo pasó esta semana que el ex ministro Genaro Góngora Pimentel hizo algo inaudito: apeló la sentencia de libertad de Ana María Orozco,  madre de sus dos hijos, Ulises y David, quienes además tienen autismo.

 

He estado en contacto con el abogado de la señora Orozco y sé que la decisión le provocó a ella malestares que incluso llegaron a ser físicos. No es para menos. Imagínense estar en su lugar un momento: una mujer que en los hechos vive sola con sus dos hijos con discapacidad, si bien apoyada en algo por su familia (madre y hermana), que estuvo un año en la cárcel sin ver a sus hijos y que ahora enfrenta una nueva amenaza.

 

Aunque dudo mucho que cualquier juez de este país se atreva a volverla a meter a la cárcel, lo cierto es que ella y sus hijos siguen en un estado de indefensión.

 

Ayer el abogado de ella, Jesús Mora Lardizábal, en un programa de radio, Fórmula de la tarde, dijo que el viernes pasado se tuvo una reunión larga con las partes (el ministro, su ex pareja y sus respectivos abogados) donde habrían llegado a un acuerdo de dejar la sentencia absolutoria, aumentar la pensión que les da a los niños, más dos bonos –de 20 mil pesos—en julio y en diciembre, cuando son mayores los gastos.

A ese acuerdo verbal llegaron, quedaron de ponerlo en papel, firmarlo y ya. Pero no fue así. Dijo su abogado: “Creo que el ministro habló con sus cuates los magistrados, los jueces, y cambió de opinión con relación a los 20 mil pesos, la diferencia es por cuestiones económicas y yo le dije que se me hace muy contradictorio con lo que él argumenta en la carta que hizo pública hace aproximadamente 20 días”.

Hay que recordar que el salario del ex ministro, sólo por haber pertenecido a la Suprema Corte de Justicia es de 350 mil pesos mensuales. Hasta antes de este acuerdo, la pensión estaba calculada en 50 mil pesos por mes para los dos niños: el 14:29 por ciento de esos ingresos, sin contar que tiene otros, como la venta de sus libros en la Editorial Porrúa, por ejemplo.

Para recordar, y apoyar lo que dice el abogado de Ana María, cito sólo cinco párrafos de esa carta que él hizo pública de disculpa a ella y a sus hijos:

“Nunca tuve el afán de afectar a Ana María, ni mucho menos a mis menores hijos David y Ulises, reconozco que me dejé llevar por mis emociones  de desconcierto por la situación que en ese momento mis hijos vivían a lado de su señora madre, no lo creí justo ni para ellos ni para mí. Hay algo que sí deseo mencionar y que no debe dejarse pasar por alto, es el hecho de que jamás he faltado a mi deber de padre con mis hijos, jamás he dejado de ver por ellos, siempre he estado al pendiente de sus necesidades emocionales, físicas, materiales y espirituales.

Siempre he sido y soy un partidario de la justicia y de las causas sociales, como Ministro siempre me opuse a encubrir y solapar causas injustas, soy un opositor de la corrupción y tráfico de influencias.

Dicen que las cosas pasan por algo y esta experiencia sin duda trajo enseñanzas para ambos padres, me refiero a Ana María y a mí. Es bueno examinar el pasado rubro por rubro y no llorarse las mentiras, sino contarse las verdades  –como decía el gran Mario Benedetti–.

 

En un acto de sinceridad y de conciencia, yo Genaro David Góngora Pimentel, ofrezco disculpas a la madre de mis hijos, a su familia, a mis pequeños Ulises y David (si en algo les he fallado).

Aprovecho tu programa para reiterar la invitación a Ana María, para que en el momento procesal oportuno, Ana María se reincorpore al hogar con nuestros hijos y les brinde toda la atención, el amor, el cariño y comprensión que ellos merecen”

¿Qué pasó, entonces? Lo cierto es que el ex ministro mintió en esta carta porque sus acciones ahora son otras.

También mintió –y ya lo declaró la misma madre- con respecto a que siempre ha estado al “pendiente de sus necesidades emocionales, físicas, materiales y espirituales”.

Les cuento un algo que sé  del caso y que contribuye a dibujar al personaje en cuestión porque ayer me lo contó una persona directamente involucrada pero me pidió no  divulgar su nombre.

Desde el año pasado Ana María Orozco acudió para pedir apoyo a una organización que trabaja con personas con autismo. Comenzaron las evaluaciones y los apoyos que no se han podido completar para los dos hijos que tienen retos diferentes. El de Ulises es mayor y el de David, menor. En parte ha sido por falta de dinero, pero claro que también se atravesó el paso, por la cárcel de Ana María.

El desarrollo de estos niños, su atención integral contemplando que tienen autismo, se ha retrasado por su padre. Él mismo que dice que siempre estuvo al pendiente de sus “necesidades emocionales, físicas, materiales y espirituales”. Además, se retrasa en sus primeros años, cuando la intervención temprana es clave para lograr el mejor desarrollo posible del individuo.

Es decir, cuando menos, Genaro Góngora es un hipócrita.

Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto…