Peña contra el muro…de Trump

Soy una persona respetuosa de la ley, pero sobre todo de la Ley de Murphy. Esa que dice: «Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal» .

La recuerdo seguido, no por pesimista –o quizá sí un poco—pero sobre todo como recordatorio constante de que, en un momento difícil, cuando parecería que ya nada puede estar peor, sí puede estarlo. Y hay que tener cuidado.

Y así pasó con la visita de Donald Trump a México (que en principio pensé que era nota de El Deforma).

Ya para qué repetir lo que pasó: un desastre. Un gobierno que no aguanta más frentes abiertos, abrió otro más. Internacional, además.

Pero lo más triste fue lo que sucedió al final del posicionamiento publico conjunto. En México se había acordado que no habría preguntas. Los periodistas mexicanos, por cultura (que no digo que está bien) están acostumbrados a respetar eso.

Los periodistas estadounidenses hicieron su trabajo: preguntaron lo que estaba anunciado por Mike Pence, el compañero de fórmula de Trump: que hablarían del muro y quién lo construiría. El republicano contestó y Peña, en segundos, o quizá más de un minuto que fue eterno, se quedó callado. Trump comenzó a hablar. Dijo que sí habían hablado del muro… pero no quién lo pagaría.

EPN no tenía planeado decir nada más. Era evidente. Y no pudo improvisar. Ni siquiera pudo decir lo que argumentaría –¡por Twitter!– horas después: que no habría muro, que no lo pagaría. Calló.

Y cayó más.

Y luego, cuando habló, se fue a su discurso de seguridad, lo que tenía ensayado: que lo había invitado a él y a Hillary para hablar, que como país éramos respetuosos del proceso electoral del vecino país. Que era importante hablar de la importancia de la relación bilateral, bla bla bla. Fin. Enorme decepción.

En ese momento, cuando se necesitaba, no pudo decir lo que aseguró horas más tarde (cuando además Trump ya había refrendado su discurso de odio en Arizona) que sí había dicho: que quería “defendernos”. Que veía a Trump como una amenaza…

No, señor, no se lo dijo en su cara. Y, pues ni modo, ya a estas alturas no podemos saber si se lo dijo.

Yo defendida no me sentí, la verdad. Dudo mucho que los paisanos tras la frontera se sientan así, “defendidos”. Siento aún una profunda tristeza.

A veces pienso que el PRI quiere perder las elecciones, aunque sea inconscientemente.

Gracias a usted tenemos prácticamente todo”, así inició la primera pregunta de un joven de Campeche en el encuentro de ayer de Enrique Peña Nieto con jóvenes.

¿Cuál es su opinión del progreso que ha tenido Prospera…?, le preguntó la segunda joven –sacada al azar, al menos eso dijo Ezra Shabot—también de Campeche.

Ilich Paz tuiteó: “¿Sacarona los jóvenes de las escuelas de cuadros del @PRI_Nacional?”.

Sobre el tema específico de personas con discapacidad que siguió… pues qué le digo: creo que al Presidente ni siquiera le han informado a lo que el Estado está obligado o lo mal que funciona el Conadis.

Dijo que “estaba pensando en México y los mexicanos” al invitar a Trump.   Que había que encararlo, defendernos.  Que también invitó a “Hillary Trump”.Pff. ¡Defendió a la Conade! Dijo que hemos ido avanzando en derechos humanos; aunque sí hay casos de excesos que son “investigados”. Ya dirá la PGR.

De paso dijo que no es Presidente para ser popular. Lo logra con creces.

Me niego a creer que estos son dignos representantes de nuestros jóvenes.

Sobre Trump, ya sabremos algún día quién fue el genio o la genio que propuso tal iniciativa de invitar a un personaje que busca reflectores, que los ha ganado despreciando a los mexicanos y encabezando una mala imagen de México y un odio hacia nosotros que sí, existe. Que durante muchos años el gobierno de México no dimensionó, que no vio y que pensó que –como todo estaba bien entre las cúpulas—también estaba bien entre los estadounidenses de a pie que apoyan a Trump. Suena a metáfora, también, de otras cosas que pasan por el país.

¿Claudia Ruiz Massieu que, al parecer se enteró de ello mientras volaba desde Milwakee? Lo dudo. Apunta más bien a otro funcionario cercano al Presidente que viaja mucho por el mundo, también. Eso dicen. ¿Tendrá alguna consecuencia?