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Monterrey y lecciones para atender

Ayer extraditaron a Joaquín “El Chapo” Guzmán a Estados Unidos. Fue una jugada sorpresiva política y quedan preguntas: ¿por qué ayer, un día antes de que llegue Donald Trump a la Casa Blanca? ¿Un regalo de adiós para Obama, un “sacrificio” para calmar a Trump?

¿De qué nos enteraremos que dirá allá? Veremos.

Hoy lo invito a seguir el Cuarto de Paz virtual que hará Conapred en redes sociales. Se busca intervenir, con datos, la narrativa antimigrante que podría darse con información positiva de las contribuciones que ha hecho y hace la población latina en Estados Unidos.

Lo sucedido en el Colegio Americano del Noreste de Monterrey hay que analizarlo con calma y mucha seriedad.

La reacción que, hasta ahora, ha tenido el gobierno es atacar los síntomas: relanzar el operativo “Mochila Segura” (que incluso puede ser violatorio de los derechos de niños y adolescentes, pero quizá hoy necesario, pero sólo como medida de emergencia).

¿Qué hay de fondo que hay que contemplar? Son muchas cosas, multifactoriales. Tres a botepronto y una puntual sugerencia:

Uno. La normalización de la violencia. Como bien documentaba ayer Héctor de Mauleón, el joven que disparó a su maestra, tres compañeros y luego se suicidó es parte de una generación que ha aprendido a ver la violencia como algo más normal. La generación de la guerra contra el narco, pero también de los video juegos agresivos, de la existencia de niños y adolescentes sicarios. De la falta de oportunidades para ellos.
¿Ayudaba que su padre fuera cazador? Sin duda no, pero también no es un factor que explique todo.

Dos. La creciente soledad de los niños y adolescentes y la distancia con sus padres. Hay estudios que señalan que, paradójicamente, en esta era sobre informada, donde las redes sociales nos brindan una compañía ficticia, cada día nos sentimos más solos, aunque con un click llegamos a cientos o miles de “amigos”. Estamos solos pero conectados. Los padres también tenemos crecientes problemas de comunicación con nuestros hijos: estos tiempos requieren esfuerzos adicionales de cercanía. No hay recetas.

El acceso a grupos y redes sociales de los niños y adolescentes es algo que hay que cuidar, sí, pero con ellos. Negarles el acceso a internet sería tapar el sol con un dedo.

Tres. No sabemos si el joven que disparó en Monterrey tenía alguna enfermedad mental. Es un factor a contemplar de salud pública real que cada día es más común y nos hace falta reconocer con urgencia.

A nivel mundial, la OMS ha alertado que la depresión afecta a 350 millones de personas. Cuando tiene una larga duración e intensidad grave o moderada provoca sufrimiento, altera la vida. Cada día hay más suicidios (800 mil al año) y es ya la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Más de la mitad, ojo, no reciben nunca tratamiento, cuando lo hay y suele ser efectivo… y en algunos países más de 90% no reciben tratamiento.

En México, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud Pública a mayo pasado, el suicidio era la primera causa de muerte entre mujeres de 15 a 19 años.

En el 2014, de acuerdo con cifras del INEGI,  el 40 por ciento de los suicidios cometidos se registraron entre la población de 15 a 29 años: 2 mil 493 casos.

A nivel escolaridad, el mayor índice se registró entre estudiantes de secundaria, con el 32.1 por ciento de los hombres, contra 33.9 de mujeres.

Cifras de la Asociación Psiquiátrica Mexicana detallan que entre 2012 y 2013 aumentó en un 75 por ciento el número de suicidios entre jóvenes de 15 a 19 años. Los casos registrados entre la población de 10 a 14 años aumentaron en un 50 por ciento.

Sobre los casos de depresión, en el Anuario de Morbilidad Nacional  1984-2015, de la Secretaría de Salud, se detalla que en el 2015 se reportaron 96 mil 521 personas con casos de depresión en las instituciones de salud del sector público. En el 2014 se reportaron  69 mil 594 casos. Es decir, 26 mil 930 nuevos casos en sólo un año.

En diciembre pasado, la Facultad de Psicología de la UNAM dio a conocer un estudio acerca de la depresión entre la población de 8 a 17 años de edad de la Ciudad de México. Se detectó que 2 de cada 10 personas presentaban signos de depresión provocada por acoso escolar y tareas académicas.

La recomendación. Creo que sería un gran momento para relanzar y promover una obra de teatro como “Sánchez Huerta”, sobre suicidio infantil, sus causas, consecuencias, que el año pasado montaron Mónica Garza y Ana Karina Guevara en un pequeño teatro de la Ciudad de México y luego hizo gira por algunos estados.

Sólo 12 por ciento. Doce. D-o-c-e. Ese es el porcentaje que, según una encuesta reciente, aprobarían el trabajo de Enrique Peña Nieto en Los Pinos vs. 86 por ciento (amplia mayoría, casi unidad) por los que no. ¿Estarán preocupados por Constituyentes? ¿necesitarán escuchar la grabación de David López otra vez? (y eso que habría sido el año pasado).

Los dreamers y la Educación. Hoy que inicia la era Trump, todo un tema son los jóvenes dreamers (que nunca pidieron irse del país) y las medidas que en materia de Educación están ya planeando de emergencia.

Es vital tomar todas las medidas para que este grupo, en particular, tenga las mejores condiciones si es que ha de regresar a México. Ellos no quieren, pero sobre todo porque temen la falta de oportunidades para ellos en el país. Uno de los problemas a resolver es que sus estudios podrían no ser reconocidos.

En eso está el senador Juan Carlos Romero Hicks, la SEP y un grupo de organizaciones. Ayer el Presidente anunció algunas de emergencia, entre ellas está  la revalidación de estudios y títulos obtenidos en el extranjero, es decir, Estados Unidos. También se comprometió en permitir la inclusión de estos estudiantes al Sistema Educativo Nacional, y reconocer la certificación de competencias laborales a fin de lograr su colocación en el sector productivo. Hay muchas más cosas por hacer; también un factor de discriminación que enfrentarán que hay que atacar.

Será interesante ver qué pasa con los que regresan. Sin duda son un activo muy importante: jóvenes emprendedores, que están acostumbrados a luchar y a respetar el estado de Derecho que sin duda pueden contribuir en mucho al país.

AMLO, ¿el transparente? La autocrítica de Javier Duarte

Para Alan, quien hoy cumple su primera década. Gracias por cambiarme la vida.

 

Después de leer la –aún no aprobaba por el IMCO— declaración #3de3 de Andrés Manuel López Obrador que ya presentó, llego a una conclusión : hay que reconocer el papel que tiene, en esa familia, su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller.

Resulta que AMLO no tiene casi nada. Ni casa, ni departamento a su nombre. Todo es de su esposa (una casa, un departamento y dos terrenos en Puebla  ). No tiene ni una tarjeta de crédito. Ella sí tiene obligaciones financieras con Banorte (un crédito hipotecario), BBVA Bancomer (autofinanciamiento), Banamex (tarjeta de crédito) y también una tarjeta de crédito de American Express. Vaya peso familiar. Pero si así lo han decidido ellos….

Ejemplo de buen manejo de finanzas personales (podría tener un ingreso adicional dando cursos de ello), Gutiérrez Müller, además paga todo esto con sus ingresos por 570 mil pesos anuales, de trabajo como investigadora. Una cantidad menor a la que recibe su esposo, por cierto, que estipuló en 600 mil pesos.

¿Y las conferencias que dice que cobra? ¿los 20 mil mil dólares que recibiría por la conferencia que dio en Acapulco?

Ah, pues el año que entra porque aún no los recibe.

¿Qué pasó con “La Chingada”, en Palenque, el predio que aceptó que había heredado de sus padres y del que incluso iba a declarar hasta “los árboles”? Bueno, esa ya se la dio a su hijo menor, Jesús Ernesto.

Dice vivir en la delegación Iztacalco, lejos de Copilco (Ricardo Anaya reportó dirección en Querétaro y Alejandra Barrales en la delegación Benito Juárez).

No es propietario de ninguna empresa ni socio de alguna. Menos su familia cercana. ¿Algún interés que manifestar? No, nada. Ni tampoco posiciones o cargos honorarios, ni participa en consejos ni realiza actividades filantrópicas.

Nadie le ha financiado viajes (¿ni el reciente a ver el Juego de la Estrellas de las Grandes Ligas, en San Diego, que dijo que pagó Jaime Bonilla, líder de MORENA en Baja California?), ni ha recibido patrocinios, cortesías ni donativos. Mmm, ¿y las regalías de su libro “El poder del trópico”, de editorial Planeta que presentó en mayo de 2015? ¿No había dicho que también tenía ingresos por su trabajo como escritor?
AMLO parece que vive de algo así como la versión moderna de la multiplicación de los panes. Digo, para poner una referencia bíblica, como las que le gustan.

No es el único político limpio. Es ese mismo mood está Javier Duarte, todavía gobernador de Veracruz por varios largos meses (la deja a finales de noviembre). Él, en un ejercicio de autocrítica (o locura), asegura que que ha “hecho un gran trabajo” al frente de esa gubernatura. Claro, muestra de ello fueron los resultados del pasado 5 de junio, cuando el PRI perdió ese estado y lo ganó la oposición con Miguel Ángel Yunes (a quien llama “hampón, gángster, mentiroso, delincuente”):

–No soy responsable del resultado electoral porque mi función como gobernador no es ganar elecciones, pero sí políticamente tengo que asumir parte de responsabilidad que me corresponde como gobernador priísta.

Que tiene las manos limpias y no irá a la cárcel, debido a las acusaciones en su contra por presuntos actos de corrupción.

Se defiende y dice no tener propiedades en el extranjero, prestanombres y tampoco hace lavado de dinero. Duarte también aclara que no tiene presas ni ranchos (¿lo leyó Guillermo Padrés?)

–Tengo lo que he venido trabajando y ganado con mi salario.

Para todos los que creen que hay una mala relación entre el Presidente Peña Nieto y Duarte, el mandatario estatal califica ésta como “extraordinaria”.

Qué bueno que Duarte dice que tiene una extraordinaria relación con Peña Nieto. Tanto que ayer el Presidente acudió a Veracruz a la ceremonia de Graduación de la Generación 2011-2016 de la Heroica Escuela Naval Militar, el gobernador no acudió a recibirlo al aeropuerto y lo sentaron a 3 lugares de distancia. En años anteriores ocupaba el segundo sitio, apenas después del secretario de Marina, e incluso podían hablar codo a codo.

“Extraordinaria” quiere decir, literal, no-ordinaria. Quizá se refería a eso.

Hoy, bajo el lema “La juventud que lidera la sostenibilidad”, la ONU conmemora el Día Internacional de la Juventud. ¿Hay algo qué celebrar con los jóvenes del país? Creo que hay muchos pendientes, comenzando porque no tienen una ley específica que los atienda, una petición reiterada desde 2013, la cual está en la congeladora de San Lázaro.

Es algo inexplicable, me parece. ¡Hasta por razones políticas! Los jóvenes de 19 a 29 años representan casi una tercera parte del electorado actualmente.

Al corte del pasado 5 de agosto, el INE reportó que hay un millón 311 mil chavos de 18 años, el 1.61 por ciento de la lista nominal. Mientras que un millón 933 mil 828 tienen 19 años, lo que representa el 2.37 por ciento de la lista.

En el rango de 20 a 24 años hay 11 millones 38 mil 228, un 13.52 por ciento de la lista nominal electoral; mientras que entre 25 y 29 años hay 10 millones 45 mil 887, siendo el 12.3 por ciento. Es decir, un total de 29.8 por ciento.

Pero aquí un panorama de pendientes: El INEGI reportó que en el 2015 vivían en el país 30 millones 600 mil jóvenes entre 15 y 29 años, quienes representan el 25.7 por ciento de la población nacional.

En febrero de 2015, la Organización Internacional del Trabajo consideraba que la cifra de jóvenes en México en condición de vulnerabilidad por no contar con un trabajo idóneo y de esa manera planear un futuro era de… 12 millones 200 mil chavos.

Apenas en julio pasado, el secretario de Salud, José Narro detallaba que en el país había 7 millones de ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan), propensos a tener problemas con la drogadicción.

En su informe “El panorama de la Educación”, presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, en noviembre pasado, consideraba que en nuestro país el 25 por ciento de la población entre 15 y 29 años con estas condiciones. (Están incluídos los jóvenes de 15 que aún no es legal que trabajen, pero bueno).

Uno de los problemas más sentidos es el acceso a educación media superior. De acuerdo con cifras de la SEP, la cobertura de este rubro para el ciclo escolar 2014-2015, era de un 72.8 para la población en el rango de 15 y 17 años. Según sus cifras, fueron 4 millones 813 mil 165 personas inscritas en el sistema escolarizado, mientras que en el nivel superior se contabilizaron 3 millones 515mil 404 alumnos en el mismo ciclo. En capacitación para el trabajo fueron un millón 751 mil 936 personas.

En el pasado proceso de ingreso a la educación media superior, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior, Comipems, participaron 331 mil 405 jóvenes (en el 2015 la cifra fue de 317 mil 193). De ellos, 182 mil 520 buscaron estudiar su bachillerato en la UNAM: sólo lo lograron 35 mil 958.

Por otro lado, también en este año, 195 mil 918 jóvenes realizaron alguno de los dos exámenes para ingresar a alguna licenciatura en la UNAM (aplicados en febrero y junio de este año). Los nuevos alumnos fueron 16 mil 958, sólo el 8.6 por ciento. ¿Qué significa esto? Que el resto, un 91.34 por ciento, 178 mil 960 aspirantes, tendrán que buscar otra oportunidad.

En materia de salud, uno de los problemas que más alertan son los embarazos adolescentes.

La secretaría de salud informó que tan sólo en 2014 se registraron 374 mil 75 nacimientos, y la edad de las madres era entre los 10 y 19 años. La OCDE informó que en el país 64 de cada 10 mil embarazos los registran madres adolescentes.

La organización Save the Children detalló en su informe “Las y los adolescentes” que en México 22 millones de jóvenes son excluidos del ámbito social y económico. El 50 por ciento de los jóvenes en el país viven en pobreza, y el 11 por ciento en pobreza extrema. En su mismo documento detalla que del total de personas asesinadas en el país, el 8 por ciento corresponde a jóvenes; 30 por ciento de las personas desaparecidas en el país son niños y adolescentes.