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Para que Luis ni ningún otro niño sea discriminado

7 marzo 2014

El 3 de diciembre pasado, irónicamente el Día Internacional de las personas con discapacidad, Luis llegó brincando de gusto cuando su madre, Karina Martínez, pasó por él a la Escuela Primaria Profesor Ángel Hermida Ruiz en Emiliano Zapata, Veracruz. Luis no habla mucho, pero unos amigos que iban con él le relataron la razón de la felicidad: al día siguiente tendrían una salida al Jardín de las Esculturas.

Karina se acercó a la maestra del salón de su hijo, Silvia Erika Hernández Saldaña, quien estaba recabando firmas de autorización para que los niños fueran a este paseo. Cuando preguntó dónde firmaba, la maestra le informó que Luis no iría, sólo 20 niños del total de los 26 del aula.

Karina indagó cómo había sido la selección para determinar eso. Que por promedio, le dijo ella. Karina respondió que si ese era el criterio, Luis tenía buen promedio. Hernández Saldaña le dijo, entonces, que había sido una decisión de la directora, Cornelia Hernández Romero, por lo que fue a hablar con ella.

La directora le respondió –y ella dice que lo hizo de manera “peyorativa´´—que el promedio de su hijo no contaba porque era de “educación especial´´.

Ah, a todo esto, Luis tiene síndrome de Down, pero está integrado en la escuela citada y siempre se ha esforzado en la escuela con adaptaciones curriculares.

Vinieron más “razones´´ de parte de la directora:

Que en el paseo iban a tener un taller. La madre respondió que su hijo iba a talleres por las tardes, que participaba bien.

Hernández Romero dijo, entonces, que la maestra del grupo no podía cuidar a 20 niños y a Luis. La mamá respondió que no quería un trato especial, sólo el mismo cuidado que los demás niños. “Sabe ir al baño solo, come solo, sigue instrucciones, no presenta hiperactividad´´, insistió Karina.

La maestra Hernández Romero le dijo que si ella quería llevarlo por su cuenta, pues entonces Luis iría, de no ser así, no lo llevarían.

–Esto que usted está haciendo tiene nombre y se llama discriminación– le dijo Karina a la directora.

–Pues llámelo como quiera, pero no va— contestó ella.

Al salir de la plática con la directora, la maestra de grupo ofreció otra “razón´´ por la cual el niño no iría al viaje: que sólo iban a ir los niños más grandes. Y Karina le respondió que bajo ese criterio su hijo también debería de ir porque tiene 12 años en un salón donde sus compañeros tienen 10.

A Karina le quedó claro que estaba ante un caso de discriminación y decidió no dejarlo pasar. No era la primera vez que un trato diferente se le daba a Luis.

Pasó también en el ciclo escolar pasado, cuando un día su maestra de grupo de 4º no fue y la directora decidió atender por ese día al grupo… menos a Luis.

La maestra de USAER (Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular), Flor, le dijo que Luis no podía pasar; pero Karina no aceptó esa razón, le explicó a Luis que ese día habría cambios y lo dejó.

El daño a Luis

Después del paseo al Jardín de las Esculturas, Luis no quiso regresar a la escuela, aunque sus padres lo convencieron de que terminara los exámenes de diciembre. Mientras, los procesos de queja ante la Comisión de Derechos Humanos empezaron…

Karina relata que su hijo, perfectamente adaptado, comenzó a sentirse incluso físicamente mal. Un día vomitó dos veces antes del recreo; al llevarlo al pediatra y tras hacerle estudios determinaron que no había nada físicamente mal y le recomendó llevarlo con una psicóloga.

Luis seguía sin querer ir a la escuela, pero lo llevaron el primer día de clases de enero. Ese día se orinó en la cama, cosa que no ocurría durante años.

El 14 de enero la llamaron: Luis estaba en la reja de la escuela, llorando, diciendo que quería irse a su casa. Una paidopsquiatra, hasta finales de enero (no hubo cita antes para recibirlo) lo medicó con fluoxetina, un antidepresivo.

Intento de conciliación y discriminación aceptada

Karina y su esposo Jorge, quienes tienen también una hija mayor, de 14 años que estudia la secundaria, iniciaron una serie de acciones para no dejar que esto pasara desapercibido.

Karina, licenciada en Comercio Internacional y maestra en Necesidades Educativas Especiales (que estudió como apoyo para incluir a su hijo en una escuela regular, como tiene derecho) primero trató de hablar con el supervisor de la zona escolar 035, Profesor Martín Morales Reyes, quien no la recibió y por lo tanto le mandó un oficio. Tras insistir varios días, se logró una reunión con todas las partes.

Se realizó una minuta de esa reunión el 10 de enero que pueden ver acá . En ella la directora Hernández Romero y la maestra Hernández Saldaña aceptaban “que por desconocimiento y premura se generó una situación de discriminación´´ y se comprometían a rectificar de diferentes maneras, entre ellas ofrecer una disculpa pública a los alumnos –no sólo Luis —que no fueron al paseo, cosa que jamás se hizo.

Lo interesante de esta minuta es que las mismas maestras aceptan la discriminación y se comprometen a tomar cartas en el asunto.

Queja ante la Comisión de Derechos Humanos y Fiscalía de Servidores Públicos

Karina también levantó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Veracruz. Vito Modesto Ruiz Hernández, el encargado de tomar la queja, me explicó ayer que el asunto se sigue atendiendo. Se estuvo a punto de llegar a una conciliación tras la minuta, pero como la escuela no cumplió el procedimiento sigue en el expediente DAM 1212/2013.

A lo más que podría llegar la Comisión –y Ruiz Hernández no lo descarta— es a emitir una recomendación a la Secretaría de Educación Pública de Veracruz por discriminación basada en la Ley de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.

En dicha ley, que pueden consultar aquí buscando el nombre de la ley citada se habría violado los artículos 10, 11, 12, 13 del Capítulo cuarto, sobre el Derecho a la no discriminación. También habría que tomar en cuenta el artículo 52, 53 y 55 fracción VII, del Capítulo Décimo, que habla de niñas, niños y adolescentes con discapacidad.

En los documentos presentados, Karina también ha citado el artículo 7 de la Ley Federal de Educación, inciso c); el artículo 24 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de la ONU; y el artículo 15 de la Ley General para la Inclusión de las personas con discapacidad.

Por recomendación del mismo Ruiz Hernández, Karina también presentó una demanda penal ante la Fiscalía Especializada en delitos de funcionarios públicos del mismo estado (FESP/ 7A/ 012/2013) donde le pidieron testigos.

Dos mamás que presenciaron la respuesta que le dio la maestra fueron a declarar a su favor: Alba de Jesús Vásquez Torres y Lucero Marín Camacho.

Según la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos para el Estado Libre y Soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave que pueden también consultar aquí, las maestras, quienes son funcionarias públicas podrían ser sancionadas hasta con su destitución, inhabilitación o una sanción económica según el artículo 53 de dicha ley.

También mandó un oficio al gobernador del Estado, Javier Duarte de Ochoa, que además firmaron sus compañeros de la Maestría en Educación Especial con Enfoque de Inclusión Social, Educativa y Laboral que actualmente coordina; y al secretario de la Secretaría de Educación Pública veracruzana, Adolfo Mota Hernández. Pero a la fecha, ninguno de los dos funcionarios ha respondido. Parte de los documentos, todos los que tiene Karina los pueden ver aquí

A la fecha, Karina no tiene copia de estos procesos. Los ha pedido por escrito pero le dicen que pueden tardar hasta 60 días. Ella se está auto representando porque no puede pagar un abogado.

En la demanda penal le pidieron una prueba psicológica del niño y de ella. Pero el perito le dice que no sabe cómo evaluar a Luis: “No sé cómo diagnosticarlo; nunca he trabajado con una persona con síndrome de Down´´.

Lo cierto es que Luis habla de todo… menos de la escuela.

La escuela… ¿miente?

El colmo llegó cuando el miércoles 19, Luis salió de la escuela orinado.

El lunes 17 de febrero a la salida de la escuela un niño, Gael, le dijo a Karina que Luis, por accidente, le había pegado a un niño con una piedra; se veía preocupado. Otro niño del salón, Diego, contribuyó: “Así no fueron las cosas, deja que le explique la maestra´´.

Karina le comentó a los niños que seguramente era un accidente y que estaría relatado en la “libreta de comunicación´´ (un típico instrumento para enlazar la escuela y casa: ahí los maestros y padres cuentan qué hizo el niño, sobre todo si no es bueno al comunicarse oralmente). Pero no había nada.

Al día siguiente, le preguntó a la maestra de educación especial USAER D-4, Flora Isabel Salazar Guzmán, qué había pasado. Ella contestó: “No señora, aquí no ha pasado nada, yo estuve ayer y no vi nada´´

Pero Karina se enteró por un padre de la escuela, Juan Antonio Castillo Domínguez, que a su hijo le hicieron firmar un papel sin presencia de sus padres. El niño se lo dijo a su padre, preocupado porque incluso no había leído lo que firmó.

En la carta, que pueden ver aquí , el padre se dice preocupado porque a su hijo, Johann, compañero de Luis firmó una carta, sin la presencia de sus padres y sin saber qué firmaba para incriminar a Luis por arrojar una piedra y pegarle a su compañero.

“Al enterarme de este hecho me dirigí a la escuela para hablar con la profesora Silvia (maestra de mi hijo) la cual me dijo que Johann y su compañero Gael estaban lanzando piedritas a la hora del recreo y que Luis al ver esto quiso hacer lo mismo pegándole a su compañero, la maestra le dijo a los niños que no lo hicieran ya que Luis los imitaba y me dijo que por instrucciones de la directora se hiciera un documento por si la mamá del niño afectado reclamaba se le pudiera decir que fue Luis el causante de la agresión y que los niños eran testigos´´.

Dos días después del incidente de la piedra fue cuando Luis salió orinado de la escuela y Karina no lo toleró más: decidió sacarlo de esa institución.

Fue recibida por la subsecretaria de Educación Básica, Xóchitl Osorio Martínez, a quien también ya le había mandado otro oficio para ponerla al tanto de la situación.

“Mira lo que generaron como escuela. Él iba contento, ahora hasta medicina por ansiedad. Me duele porque representa estrés, angustia… nosotros hemos sido muy cuidadosos con su valor, con su autoestima´´, me comenta Karina por teléfono. Ahora Luis incluso quiere dormir con ella cuando dormía en su cuarto, solo y a oscuras.

A la cita con la subsecretaria, Karina llegó con el pantalón sin lavar. Le exigió un cambio de escuela, pero no sólo eso: le dijo a qué escuela quería que fuera y con qué maestra (ya había hablado con amigas suyas que recomendaban esa institución).

Aunque Osorio Martínez le dijo que quizá era probable que en otra escuela se negaran a aceptarlo por el problema legal, el director la recibió amable y también la maestra del grupo al que se integró Luis.

Al día siguiente, que fue a dar de baja a su hijo en la escuela, se enteró que la mesa directiva de la sociedad de padres de familia estaban juntando firmas de otras mamás donde se dice que la escuela siempre quiso conciliar con los papas, que nunca discriminaron al niño. Incluso diciendo que las dos mamás que fueron testigos de la conversación inicial y declararon, mentían.

Los implicados (no) dicen

En la subsecretaría de Educación Básica una persona que prefiere no ser citada me dice que no pueden emitir declaración alguna al respecto. “Como ya está un proceso legal en marcha, la Secretaría tiene que esperar la resolución del juez. La secretaría tiene que detener lo que había determinado realizar para no entorpecer lo que las autoridades judiciales podrían comentar o decidir´´.

La directora de la Primaria Profesor Ángel José Hermida Ruiz, Cornelia Hernández Romero, toma la llamada y sólo dice: “Estamos en un proceso de este asunto, de la famosa discriminación. Estamos declarando en un proceso administrativo en el cual está en juego nuestra situación laboral, no puedo declarar más´´. Cuelga. No puedo hablar con la maestra del grupo, Silvia Erika Hernández Saldaña.

Ayer… y lo que sigue

Ayer jueves 6 de marzo, citaron a Karina a volver a declarar en la escuela un “acta circunstanciada´´. No le avisaron que podía llevar testigos. La reunión terminó ya entrada la tarde y ella estuvo ahí todo el día, a excepción de la hora de la comida, cuando pidió permiso para retirarse y darle de comer a sus hijos.

Las maestras en la escuela se presentaron con sus abogados y representantes sindicales del SDTEV (Sindicato Democrático de Trabajadores de la Educación de Veracruz) y SIMEV (Sindicato Magisterial del Estado de Veracruz) y se reservaron su derecho a declarar.

Sin embargo sí llevaron a supuestas testigos, madres también de la escuela, integrantes de la mesa de Padres de familia cuyos hijos no están en el mismo grado que Luis, solamente dos.

“Me siento desconcertada´´, dice Karina por teléfono, quien comenta que le tiemblan las piernas. “Yo no sé lo que dijeron ellas, al parecer están dando unos documentos en donde padres de familia dicen que lo que yo declaré y mis testigos es falso, que se tumbe mi declaración y mi denuncia porque estoy desprestigiando a las maestras. Pero no tengo copia de eso, me dijeron que lo tenía que pedir por escrito y en 60 días me lo entregaban´´.

Karina le pidió Marco Antonio Hernández García, quien se presentó como abogado de la secretaría de Educación en el área de Atención a la problemática escolar de primaria estatal, las razones por las cuales no le podía dar en ese momento uno de los 5 juegos que firmó con su declaración y la de las otras mamás que no conoce. Él le reiteró que no podía porque a él “lo iban a sancionar´´.

Me cuenta que a autoridades escolares les preocupa mucho el asunto del sindicato, no vaya a ser que pare actividades. “No puede ser que el Sistema se haga chiquito con tal de que el sindicato no pare“.

Por la mañana el secretario particular del procurador del Estado, Benito Carpinteyro, dijo que iba a investigar el caso y comunicarse con Karina para ver por qué no tenía copia de los documentos que le hizo firmar. La llamó ayer por la noche y quedaron de verse hoy en su oficina.

Karina y Jorge, su esposo, siguen con la denuncia.

“Algo positivo tiene que salir de aquí. No por Luis, ya no está en esa escuela, para que no discriminen a niños como él, a ningún niño´´ dice Karina.

“Estamos enfocados a que así suceda (que no vuelva a haber un niño discriminado). Sin apasionamientos, sólo pura y estricta justicia´´, me escribe Jorge por Twitter, en donde establecí contacto con él y su esposa para contar esta historia que continuará.