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Dos exámenes, dos actitudes (o de los ajustes razonables)

27 marzo 2015

En los últimos días, re realizaron dos exámenes muy distintos que tienen algo en común: en ambos participaron personas con discapacidad visual. Mientras uno resulta ser un excelente ejemplo de cómo si se puede acceder a exámenes en igualdad de oportunidades mediante ajustes razonables; en otro se evidencian las enormes trabas que aún subsisten en México para lograrlo. Hoy escribiré de ambos.

EL BUEN EJEMPLO: EL CONSEJO DE LA JUDICATURA

El viernes 20 de marzo, se realizó un examen de oposición, el Vigésimo Primer Concurso Interno para la Designación de Jueces de Distrito. En este examen participaron dos aspirantes con discapacidad visual que pidieron ajustes razonables que le fueron otorgados. No conozco sus nombres.

¿Qué son los “ajustes razonables”? Les pongo la definición que está en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de la ONU (artículo 2) que además ya están mencionados en distintas leyes en México, incluida aquella para prevenir y eliminar la discriminación.:

“Por ajustes razonables” se entenderán las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieren en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad, el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con los demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”.

Por votación unánime del pleno del Consejo, se otorgaron las medidas que consistían en la impresión del examen en un tamaño de letra mayor; una persona que les asistiese con la supervisión de llenado del formulario así como la ampliación de tiempo de respuesta dado que por su condición, tardarían el doble de tiempo en leer las instrucciones y poder contar con una aplicación informática de reconocimiento de caracteres que soló ellos escucharon.

En el boletín en el que anunciaron sus decisiones ( y que pueden leer aquí) aseguran. “Al respecto, en el Pleno consideró que las condiciones especiales solicitadas por los interesados no representan una ventaja sobre el resto de los participantes, sino que por el contrario, permiten colocarlos en igualdad de oportunidades con respecto a las personas que no tienen discapacidad visual”.

Lo más importante es que, como me dijo la consejera Rosa Elena González Tirado es que se hicieron los ajustes de acuerdo a sus mismas peticiones, tras corroborar la opinión de la dirección de servicios médicos.

Aunque ninguno de los dos aspirantes ganaron el examen, no importa. El Consejo, me dice González Tirado a nombre del Pleno y también de la comisión respectiva (era un concenso), está clara: “Lo que el Consejo necesita son buenos jueces, con o sin problemas visuales”.

Ninguno de los dos aspirantes aprobó el examen, me dice Gonzáles Tirado. Sí así hubiera sido el Consejo hubiera tenido la obligación –y ellos los derechos– de que tengan las herramientas de tecnología y el presupuesto para que hagan su trabajo.

Es un gran ejemplo.

EL MAL EJEMPLO: LA UNAM

Ismael Alejandro Cruz Maciel es un joven de casi 19 años que quiere ser abogado y estudiar en la UNAM. Dos veces ya ha presentado su examen y no ha logrado alcanzar el puntaje necesario para la admisión a pesar de que se encontró muy cerca. El primero de marzo iba a intentar por tercera vez pero antes intentó hacer algo distinto para lograr tener las mismas oportunidades que los demás aspirantes: pedir ajustes razonables para hacer su examen.

¿Por qué él necesita ajustes razonables? Por que Ismael tiene una discapacidad visual y hay muchas cosas en el examen estandarizado y poco flexible de la UNAM que funcionan en su contra. Aquí está el documento que presentó ante el Director de Administración Escolar, Isidro Ávila Martinez, donde las solicita. Como verán nada es realmente irrazonable y no representa, tampoco, una carga desproporcionada.

Les pongo un ejemplo: el cuadernillo de preguntas y la hoja de respuestas (en las que se llenan óvalos de acuerdo con la respuesta) tiene poco espacio entre lineas y el tamaño de los óvalos, por su discapacidad, le impide distinguir entre unos y otros y rellenar las respuestas que considera correctas.

Así Ismael solicitó un examen con un formato más grande que le permitiera leer por sí mismo las preguntas sin dificultad por el tamaño de la letra; que la hoja de respuestas fuera más grande para que se le facilitara la selección del óvalo correspondiente a la respuesta correcta, y que en ambos casos se estableciera un mayor espaciado entre renglón y renglón. También solicitó que le fuera concedido más tiempo para resolver el examen ya que la debilidad visual que tiene le impide leer a la misma velocidad que los demás aspirantes. Pidió también que la UNAM se asegurara de que el lugar estuviera suficientemente iluminado y que se le permitiera ingresar al lugar del examen antes para poder familiarizarse con el espacio.

¿Qué creen que pasó? Le negaron sus peticiones. Ya habían aceptado, en el segundo examen ponerle a alguien que lo asistiera y le leyera las preguntas, pero él está acostumbrado a leerlas y se desconcentra.

“En la UNAM sí tienen parámetros y lineamientos para hacer ajustes razonables a personas que ya son sus alumnos, pero no para aspirantes. Parte de esta acción jurídica es buscar que la reglamentación de la UNAM tome en consideración ajustes razonables de acuerdo a la Convención. No se puede generalizar, no puede ser estandarizado”, me explica María Dolores Judith Aja Aguinaco, una de las abogadas que lleva el tema por parte de CEIS, Centro Estratégico de Impacto Social, A.C.

Al recibir la negativa, Ismael decidió presentar una demanda de amparo. Quiere obligar a la UNAM a establecer los requisitos necesarios para presentar su examen en igualdad de condiciones. Que su discapacidad no sea un obstáculo para recibir educación superior en la UNAM.

La juez Décimo Quinta de Distrito en Materia Administrativa, Alma Delia Aguilar Chávez Nava, ya falló: ordenó que la UNAM fijara una nueva fecha para el examen del joven y que le diera todos los apoyos solicitados.

Les pongo parte de su fallo cuyas partes sustanciales en formato pdf pueden leer aquí.

De un análisis armónico e integral de los dispositivos legales reseñados, se desprende que el Estado Mexicano a fin de proteger y asegurar el pleno ejercicio de los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas con discapacidad y lograr su plena inclusión a la sociedad en un  marco de respeto, igualdad de condiciones con los demás y equiparación de oportunidades; prevé la obligación de las autoridades, de efectuar “los ajustes razonables” para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio en igualdad de condiciones con las demás de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, entre ellas la educación.

“Ahora, se definieron los “ajustes razonables” , como cualquier modificación y adaptación necesaria y adecuada, que no importe una carga desproporcionada o indebida, cuando se requiera en caso particular para garantizar a las personas con discapacidad el pleno goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales”.

“Por lo tanto, si en el presente caso el acto reclamado consiste en el oficio de cinco de febrero de dos mil quince en el que implícitamente se niega al quejoso los ajustes siguientes:

“a) Tiempo extendido: Cien por ciento adicional de tiempo para realizar el examen.

“b) Hoja de Respuestas en Formato Alternativo: Impresión grande de la hoja de respuestas; en fuente de letra grande, en interlineado mínimo de diez puntos entre preguntas.

“c) Examen en Formato Alternativo: Impresión grande de la hoja de preguntas; impresión con fuente de letra grande, en interlineado mínimo de diez puntos entre preguntas.

“d) Lugar con buena luz: Asignar un lugar en el que no se refleje la luz en el escritorio ni en el examen.

“e) Permitir que el quejoso se familiarice con el lugar del examen: Que acuda al salón y escritorio donde practicará el examen para reconocer el lugar previo a la fecha del examen.

“f) Calculadora parlante: En caso de que se permitiera a los alumnos el uso de éstas.

“Ajustes que la suscrita advierte no resultan una carga desproporcionada o indebida para que la autoridad le realice el examen de selección a la autoridad le realice el examen de selección a la facultad de Estudios Superiores de Aragón, de ahí que se infiere que haciendo un cálculo de probabilidades, para efectos de la presente medida cautelar, el acto reclamado es aparentemente inconstitucional ya que con la aludida negativa no se salvaguarda el derecho a la igualdad, a la no discriminación y a la educación de conformidad con los artículos antes transcritos.”

¿Y qué ha pasado? Hoy Aja Aguinaco irá al juzgado a ver cómo será el cumplimiento de la suspensión. Deben fijar hora y lugar, la juez ya se los ordenó. Veremos también abrir el camino para otros futuros estudiantes con discapacidad.

¿Cómo ven? Espero sus comentarios, estamos en cibercontacto.