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Del México de Juanga, a EPN

Mientras el gobierno federal nos bombardea con su campaña “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, previo a la presentación del cuarto informe de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto hay algo que le roba hoy la nota: la muerte de Juan Gabriel.
No sé si sea algo bueno o malo para el gobierno que se haya ido “El Divo de Juárez”. Si afectará –o no– el de por sí bajoneado “humor social”. Lo cierto es que es una grande pena: como breve homenaje hoy algunas estrofas de canciones suyas entrelazadas en la columna.

“Tú estás siempre en mi mente, siempre tú, tú, tú, a cada instante”
Al arranque de su campaña, Peña Nieto declaró: “Mi primer compromiso para cambiar a México será recuperar la paz y libertad de los mexicanos. Como Presidente de México, me comprometo a corregir y replantear la estrategia nacional de seguridad, para devolverles orden, tranquilidad y sobre todo libertad los mexicanos”.
Es algo que no hemos podido dejar atrás. Ahí están las cifras de homicidios que repuntan; la situación de derechos humanos (en particular Ayotzinapa como símbolo, ahora Tanhuato).
Ayer un símbolo más a punto de cumplir 4 años en el poder (¿no le parecen más?): la remoción de Enrique Galindo Ochoa como Comisionado General de la Policía Federal.
La decisión se tomó desde la Secretaría de Gobernación, y todo indica que se debe a las investigaciones que se realizan en torno a los enfrentamientos de la Policía Federal con maestros y habitantes de Nochixtlán, Oaxaca, el pasado 19 de junio. Recuerde que en un principio se informó que los elementos policíacos no acudieron armados a esa zona, donde presuntamente intentaban desalojar un retén; pero algunas imágenes demostraron todo lo contrario. Galindo Ochoa estuvo en ese cargo desde diciembre 2012. Y ahora sí que: “Ya lo sé… que tú te vas”.

“¿No tiene nada, nada, nada, nada nadaaaaaa?, ¡Que no, que no!…No tiene nada, nada, nada, nada nadaaaaaa?, ¡Que no, que no!”
El 30 de marzo de 2012, Enrique Peña Nieto arrancó su campaña en Guadalajara, Jalisco.
Presentó sus primeros 3 compromisos de campaña para un gobierno eficaz y honesto: crear la Comisión Nacional Anticorrupción; que “todos los mandos superiores del Gobierno Federal, tengamos la obligación de hacer pública nuestra relación de bienes y declaración patrimonial” y eliminar 100 diputados federales.
De la Comisión Nacional Anticorrupción, se desestimó la idea y se propuso un Sistema Nacional Anticorrupción que apenas fue aprobado el pasado junio (y tras el escándalo de la Casa Blanca); aún faltan las leyes secundarias.
De la obligatoria presentación de declaración patrimonial –sí, eso dijo, que fuera pública– ahora pasamos a que batearon la iniciativa ciudadana de #3de3, donde además del patrimonio deberían presentar la declaración de conflicto de intereses y la fiscal. No pasó como ley en el Senado. ¿Cuántos secretarios de Estado han cumplido con #3de3? Sólo 1, José Calzada Rovirosa.
La lucha anticorrupción, sin duda es uno de los grandes pendientes del sexenio. El único que podría poner al PRI en un lugar para volver a ganar en el 2018… si es que no es tarde.

“Te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme/ nada ganas con mentir/ mejor dime la verdad/ sé que me vas a abandonar y sé muy bien por quien lo haces/ ¿crees que no me daba cuenta? lo que pasa es que ya no quiero más problemas con tu amor”
En el arranque de su campaña también prometió buscar la eliminación de los 100 diputados federales. De eso, mejor no hablamos. En agosto de 2014, César Camacho anunció que buscarían realizar una consulta pública para eliminar 100 diputados federales y 32 senadores plurinominales. En noviembre de ese año, la Suprema Corte de Justicia de la Nación desechó la propuesta de consulta; una consulta que fue hecha –quizá sabiendo que se batearía– también, junto con otra sobre la Reforma Energética.

“Obscura soledad estoy viviendo yo/ la misma soledad de tu sepulcro mamá/ y es que tú eres, es que tu eres/ el amor de cual yo tengo/ el más triste recuerdo de Acapulco”.
El 13 de abril de 2012 Peña Nieto se comprometió a rescatar “al Acapulco tradicional”, dar apoyos a las zonas turísticas con más arraigo. Un mes y 5 días después, en mayo de ese mismo año, se comprometió a que “las fuerzas federales seguirán velando por la seguridad de los habitantes de Guerrero el tiempo que sea necesario, hasta tener condiciones de orden y de paz”.
Tan sólo este fin de semana, hubo 16 muertos en el puerto (aunque hace unas semanas, el gobernador Héctor Astudillo intentara aminorar las críticas diciendo que quienes son asesinados en el puerto no son famosos).

“No tengo dinero ni nada que dar, lo único que tengo es amor para dar”.
En julio de 2012, ya como presidente electo, Peña Nieto se refirió a las bondades que traería la Reforma Energética, prometiendo que “a las familias mexicanas les llega un recibo de luz que se ha venido encareciendo en los últimos años, con la reforma energética voy a bajar el costo de la luz eléctrica”.
El próximo jueves, las tarifas para sector industrial, comercial y doméstico de alto consumo tendrán un aumento. También sube la gasolina y el diésel.

Bienvenidos al (apenas) cuarto año. Parecen más. Como un gran post de Javier Malagón: “Es sólo una tesis, una casa blanca, un departamento en Miami, 43 estudiantes, una gasolina más cara, un peso devaluado, unas reformas que no funcionan, una economía rota, unos 2 millones de mexicanos más en pobreza extrema, una tasa de desempleo en aumento, unos 100 mil muertos, una crisis de gobernabilidad, un país con el ánimo por los suelos. Sólo eso”.
Ah, y sobre la tesis… la UP ya aceptó que un 30% fue copiada de manera indebida. Pero como es un “hecho consumado” y el reglamento no aplica a ex alumnos, pues se puede hacer nada. Hay delito, no hay sanción. Creo que le dicen impunidad y es bien común en el país. Creo.
En Change.org se abrió una petición “Los Alumni UP exigimos se le retire el título a Peña Nieto”, la cual ha sido firmada hasta el cierre de este espacio por 135 mil 885 personas.

El presidente Mirrey

La imagen me llegó a uno de los muchos chats de whatsapp que, como seguramente usted, tenemos todos en el teléfono. “Este es el teclado con el que Enrique Peña Nieto escribió su tesis”, decía. Y luego una fotografía con tres teclas: Control, C y V. Como todos sabemos teclas necesarias para los comandos de copiar y pegar, que todos usamos. Me reí agriamente; la risa como mecanismo de defensa. Y sí, compartí el post.

El lunes por la noche, tras el estreno del noticiario de Denise Maerker que no tocó el tema (sin duda el formato es diferente) vi parte del nuevo programa nocturno de Arath de la Torre que comenzó con un monólogo que tocaba temas políticos. Y ahí sí salió el tema.

Decía que parecía que Peña Nieto era el típico del salón que copiaba y Carmen Aristegui, quien difundió el reportaje que evidenció el hecho, la típica niña de la clase que pide al profesor que cheque la tarea. Ya no me reí.

El reportaje estima que un 30% de la tesis de licenciatura de EPN utilizó materiales textuales sin hacer referencia a que fueron escritos por otras personas. Párrafos extensos. Ha sido nota más bien internacional, curioso fenómeno.

Desde Los Pinos respondieron, quitándole importancia al tema:

–Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico. Bienvenida la crítica y el debate.

Sé que se referían a otros “errores de estilo” (de redacción). Menos mal porque la familia presidencial misma se caería de la silla si criticáramos su estilo de vida, ellos que son tan cool (y  ahí están las revistas de sociales para dar cuenta). Que tanto tiempo haya pasado, ¿importa?

La Universidad Panamericana, donde el Presidente estudio Derecho, escribió en escueto comunicado que esa institución y sus egresados, se han “distinguido a lo largo de su historia por su trabajo de calidad y una sólida ética” y aseguraron que revisarán lo sucedido. Veremos qué hacen.

Pero amé la justificación de Eduardo Alfonso Guerrero, quien hace 25 años dirigió la tesis y fue sinodal de Peña Nieto. Hoy es magistrado.

¿Sabe qué dijo? Que los culpables de que no hubieran comillas fueron los encargados de transcribir (en aquella época) la tesis. Qué memoria prodigiosa tiene él a más de dos décadas de distancia. ¡Que lo asciendan!

(A todo esto no es requisito para ser Presidente haber cursado una licenciatura, hacer tesis o tener título. Para muchos cargos no es siquiera requisito dentro o fuera de la vida pública. Yo misma, sufrí al hacer, sin concluir, dos tesis.)

Quizá Peña era un joven muy ocupado hace 26 años cuando escribió –o algo así—su tesis. En 1990 fue secretario del Movimiento Ciudadano de la Zona del Comité Directivo estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, CNOP.

Quizás la chamba le aumentó cuando un año después, justo cuando presentó su tesis, lo nombraron delegado del Frente de Organizaciones y Ciudadanos y como Instructor del Centro de Capacitación Electoral del PRI en el Estado de México. Yo qué sé.

¿Se exagera con criticar o indignarse por el tema? Creo que habría que hacer otra pregunta para contestarla: ¿sería diferente este escándalo si el o la protagonista fuera otro u otra?

Pongo tres ejemplos: imagínese que se tratara de la tesis de AMLO. O de Margarita Zavala. ¿No serian los priístas los primeros en acusar, que es una falla que evidencia un rasgo de carácter a tomar en cuenta? Creo que sí.

Peor sería por ejemplo si fuera el caso de algún ministro de la Corte, un procurador de la República, por ejemplo. Además ahí sí es necesario tener un grado mínimo de licenciatura en Derecho.

Pero quizá quien peor se la pasaría ante algo así –falta de estilo, error de imprenta o lo que sea—sería uno de muchos chavos que sacan su licenciatura con esfuerzos. Al ser descubierto algo así, quizá no se la acabaría.

Sí hay un doble rasero en este país para juzgar errores –dolosas o no—de diferentes grupos.

Ayer al escuchar los argumentos desechando el tema de EPN me recordaron mucho las frases que escucho para “defender” a un grupo que bien ha retratado un compañero de estas páginas: Ricardo Raphael. Me refiero a los mirreyes y el Mirreynato. Jóvenes de la élite del país que piensan, y por lo general viven, un estado de excepción para tratarlos, entre otras características.

No sé, ¿quizá tuvimos un Presidente que fue mirrey?

En la Suprema Corte de Justicia de la Nación están listos los 21 finalistas que integrarán las ternas para suplir a los 7 Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que iniciarán funciones el próximo 4 de noviembre.

Entre el lunes y martes los 11 ministros de la SCJN  entrevistaron a los 42 aspirantes (sólo había 10 mujeres) y ayer se dio a conocer la lista final.

Van 15 hombres y sólo 6 mujeres. Es probable que haya dos ternas de puras mujeres para garantizar dos espacios para ellas. Falta ver el voto de los senadores.

Gran tarea tendrán los próximos magistrados. Tendrán en puerta la solución de conflictos en torno a las elecciones para elegir gobernador en el Estado de México, Nayarit y Coahuila, que se realizarán en el 2017; pero la prueba de fuego será para los comicios presidenciales de 2018.

 El lunes pasado la Arquidiócesis Primada de México sacó el cobre. Le explico. Por la mañana un grupo de integrantes de la comunidad lésbico gay, bisexual, transgénero protestaron frente a la sede de ese organismo eclesiástico por los ataques que han hecho hacia ese sector por la iniciativa de matrimonio igualitario en sus editoriales en el semanario Desde la Fe.

En alguien cupo la cordura. Fue Álvaro Lazcano Platonoff, director de la comisión de Cultura de la Arquidiócesis, quien ofreció disculpas. Ofreció ver la posibilidad de entablar  diálogo con Norberto Rivera.

Oh Dios.

Poco duró el gusto porque Hugo Valdemar vocero de la Arquidiócesis dijo que de ninguna manera se disculpaban. Su postura sigue siendo la misma. Lo que dijo Lazcano Platonoff fue etiquetado como una declaración estrictamente personal.